Así lo dice Puebla

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A las mujeres no las entiendas, solo amalas .

 

Puebla Preciosa col

Por Marco de Nuñez...Amada mía, el reloj confiesa que ya llego la hora y que la oscura noche de este 11de agosto te espera, te confieso que tengo mucho frío a pesar del clima y que daría mil lunas como estas últimas, por el instantáneo sol de tu cuerpo al cual confieso soy adicto.

No ha culminado el día, por lo que debo anotar esta columna como la marcada para hoy, dirás que eso de la fecha tiene poca o ninguna importancia, o como dijera Arturo de córdoba no tiene la menor importancia, pero sí la tiene para quien la escribe, porque vuelco estas letras para pulsar nuestro acontecer amoroso al sentir necesidad de auscultar el cuerpo en esta enfermedad de adoración por ti...

¿Sabes que cuando comienzo a escribir sólo tengo ante mis ojos una angustiante página en blanco de Word y tu imagen? De una hermosa mujer, así es, y es entonces cuando enfrento mis emociones y dejo que ellas galopen a su antojo, como esos caballos indómitos que anhelan la libertad para marcar nuevos rumbos y nuevas historias de injusticia que pasa en esta Puebla Preciosa.

Hoy, cielo, tengo pocas cosas que contar, sólo atino a decir que no he tenido un lindo día, un día lluvioso mojando mis pisadas mientras te recordaba... un eterno pensar en nuestro rostro, en esa risa que me regalas con el mohín de tus labios sensuales y cachondos.

Miro ese cielo azul y sus volcanes, que es tan nuestro para contemplar tu sinuosa figura en mi envejecida memoria o como dijeras en mi madura memoria; es así como se presenta ante mí la superficie de tu cuerpo desnudo, el cual no puedo evitar rememorar cada momento vivido y el que nos falta por vivir.

Es posible que esta columna no la leas en este día que anuncia su fin, porque sé que las hadas te trasladan al mundo de los sueños, y es probable que nuevamente te lleven a ese lugar donde hicimos el amor aquella noche que se convirtió en mañana donde vimos un amanecer luego de una cita de café que paso a una de queso, pan y vino.

Mi Señora, no quiero terminar esta nota sin hacer una pregunta con la esperanza de que puedas responderme. ¿Qué puede hacer éste, humilde y desconocido servidor, con el demasiado amor que encierra en su pecho? En ocasiones ciento que estallaré de tanto amarte, de tanto deseos, pero a la vez ciento que es esa sensación sirve de gigantesco pilar para soportar la grandeza de nuestras emociones, amada, te amo eternamente, no lo olvides jamás... Siempre suyo.

El cortesano de la noche...que sin ti no sería posible esta columna. T.Q.M.Y.M.

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