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Por Chester Hernández
Huauchinango, Pue. — Este domingo, en plena gira por la Sierra Norte de Puebla, la presidenta nacional de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un contundente reproche al presidente municipal de Huauchinango, Rogelio López Ángulo, por la falta de atención a los damnificados por las recientes lluvias en la región.
Durante el evento público, Sheinbaum interrumpió al alcalde y, ante los reclamos de los ciudadanos, dejó en claro de qué lado está: “Yo le creo a la gente”, sentenció, evidenciando así la desconfianza hacia las declaraciones del edil, quien aseguraba haber atendido a los afectados.
El regaño no pasó desapercibido. Frente a militantes, medios locales y pobladores inconformes, el llamado de atención reflejó no solo la molestia de la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México, sino también el hartazgo de una comunidad que, tras días de lluvias intensas, se siente abandonada por sus autoridades.
La Sierra Norte de Puebla ha sufrido daños severos por deslaves, inundaciones y afectaciones a viviendas, mientras el gobierno municipal ha mantenido una postura pasiva y, según los testimonios ciudadanos, ha minimizado la gravedad del problema.
Este episodio podría convertirse en un mensaje claro para muchos presidentes municipales del estado que, como Rogelio López Ángulo, han demostrado omisión o indiferencia ante las necesidades reales de la población. Casos como el de Guadalupe Cuautle, en San Andrés Cholula; el alcalde de Cuautlancingo; el presidente municipal de Huejotzingo; así como los de Tehuacán y Amozoc, representan ejemplos similares donde la desconexión con la ciudadanía es cada vez más evidente.
La frase “yo le creo a la gente” no solo marcó un momento incómodo para el alcalde de Huauchinango, sino que también envió un mensaje directo a todos aquellos funcionarios que han olvidado que la política se hace en territorio, no desde el escritorio.
En tiempos donde la credibilidad política se mide en acciones, no en discursos, el llamado de Sheinbaum resuena como un aviso: el pueblo ya no está dispuesto a tolerar la simulación.
