Durante el gobierno de Lorena Cuéllar se incrementa el numero de feminicidios al doble

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En la casa de doña Felipa, todos los días hay un altar dedicado a Jazmín, su hija, con una veladora encendida que por ningún motivo se puede apagar. Jazmín Contreras fue asesinada con extrema violencia en 2017, dentro de una tienda de telas donde ella era la subgerente; la asesinaron dos de sus subordinados para, supuestamente, no pagarle una tanda y porque, al parecer “no toleraban que fuera una mujer y además, más joven que ellos, la que les diera órdenes en el trabajo”.

La violenta escena de ese feminicidio quedó grabada por las cámaras de videovigilancia de la tienda, filtrada en ese entonces por la misma procuraduría local a los medios de comunicación. El crimen indignó a la comunidad, pues ha sido uno de los feminicidios más violentos en la historia de Tlaxcala y al paso del tiempo es también la evidencia de que la violencia feminicida en la entidad no se detiene.

Después de Jazmín Contreras, 47 mujeres más han sido víctimas de feminicidio en Tlaxcala, de acuerdo con la estadística oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), con corte a octubre de 2023.

El caso de Jazmín se resume así: los dos homicidas, Óscar ‘N’ y Miguel ‘N’, planearon el crimen desde el 9 de octubre de 2017, según sus declaraciones ministeriales, aunque consumaron el asesinato de la joven -que en ese entonces tenía 19 años-, el día 16 de ese mismo mes y año, en el municipio de Mazatecochco, Tlaxcala.

Eran las 14:28 horas, cuando Miguel ‘N’ le indicó a Jazmín que debía ir a la bodega de la tienda para tomar un pedido de telas. Ese fue el ‘gancho’ para asesinarla.

Jazmín acató la indicación, llegó a la bodega, pero allí fue sorprendida por Miguel ‘N’, quien la tomó por la espalda, le colocó un trapo en la boca, mojado con cloroformo, para dejarla inconsciente.

Después intervino Óscar ‘N’ en auxilio de su cómplice, ambos la sometieron y la llevaron hasta las escaleras. Ese fue el momento en que Óscar le puso a la joven dos inyecciones con veneno, una en el cuello y otra en su brazo derecho que terminaron con su vida.

Desde ese 16 de octubre de 2017, la madre de Jazmín Contreras, doña Felipa López, coloca todos los días 16 de cada mes una veladora y flores en el altar que ella misma adaptó en memoria de su hija, lo hace también cuando es la fecha del cumpleaños de la joven y de su aniversario luctuoso.

Decorar el altar le significa tener presente el recuerdo de que es un mes más desde que la asesinaron y un mes más sin su hija.

Han transcurrido seis años de ese feminicidio, y doña Felipa dice que lo tiene tan presente “como si hubiera ocurrido apenas”.

A su decir, desde que mataron a su hija no se ha vuelto a escuchar en el municipio sobre un asesinato tan violento en contra de una mujer, pero en el resto de Tlaxcala sí. La violencia feminicida en el estado no cesa.

“Aquí en el pueblo no se han visto ya más feminicidios, pero en otros lados sí hay mucho, mucha violencia hacia la mujer”, expresó acompañada de su esposo, don Reyes Contreras.

Doña Felipa no está familiarizada con el término, pero al reconocer ella misma que persisten los feminicidios, el altar que dedica a su hija también representa la involución de la violencia feminicida en Tlaxcala.

El caso de Jazmín fue prácticamente un parteaguas para que el Gobierno del Estado reconociera el delito de feminicidio a nivel local, y, aunque en ese entonces quien ocupaba la titularidad de la Procuraduría buscó que los asesinos fueran sentenciados por feminicidio solo consiguió 35 años de cárcel para ellos, pero por el delito de homicidio calificado.

“La sentencia, lo que les dieron fue muy poco porque ellos están ahí guardados, pero mi hija ya no está, ya no la vuelvo a ver; en cambio, ellos al rato vuelven a salir”, subrayó doña Felipa.

Reiteró que todavía hay mucha discriminación y violencia contra la mujer, y no entiende por qué, si ya hay leyes e instituciones, a las mujeres las siguen matando.

El diccionario de la Lengua Española define “involución” como la “detención y retroceso de una evolución biológica, política, cultural, económica”; es un concepto que se puede aplicar en diversos contextos como el relacionado con la violencia contra las mujeres. Involucionar, por tanto, es lo opuesto a evolucionar.

Aun con leyes, instituciones y ahora con mujeres al frente del Gobierno de Tlaxcala, desde que asesinaron a Jazmín Contreras, en 2017, en el territorio tlaxcalteca también han privado de la vida a otras 47 mujeres, de acuerdo con la estadística oficial del SESNSP, al corte a octubre de 2023.

En ese periodo de 2017 a 2023, los años con más violencia feminicida fueron 2021 y 2023, cuando la administración pública del Gobierno Local en turno, a través de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), reportó al SESNSP, 10 y 12 víctimas de feminicidio, respectivamente.

Entre esas 47 mujeres asesinadas después de Jazmín Contreras, está Jazmín Vázquez, una estudiante de la Universidad Politécnica de Tlaxcala (UPTX), que desapareció el 2 de agosto pasado al salir de esa institución.

Ella era originaria de San Lorenzo Almecatla, localidad del municipio de Cuautlancingo Puebla, y fue víctima de feminicidio en Tlaxcala; su cuerpo, con signos de violencia, lo encontraron el 10 de agosto, arrojado al interior de un canal en Xicohtzinco.

La causa de muerte de Jazmín Vázquez, según el dictamen de la PGJE, fue asfixia mecánica por estrangulamiento, y como presunto responsable fue detenido Alfredo ‘N’.

A los padres de Jamín Contreras les llevó 17 meses lograr la sentencia de los feminicidas de su hija; para los de Jazmín Vázquez el camino empezó este 2023.

Entre los feminicidios de Jazmín Contreras, en 2017, y de Jazmín Vázquez, en 2023, hay otras 47 mujeres más asesinadas en Tlaxcala que en conjunto representan la involución de la violencia feminicida y la persistencia de las familias por recordar a sus víctimas y también buscar justicia.
Se reportaron 270 feminicidios en 15 años; los datos oficiales siempre son menos: colectivo

A partir de 2015, año con año, las organizaciones de la sociedad civil que, desde años atrás, se han dedicado a evidenciar e investigar la violencia feminicida y el feminicidio en Tlaxcala, perciben que crece la incidencia, pero esta no se refleja en las estadísticas oficiales.

“Hemos pasado de 2015, que eran alrededor de siete, ocho feminicidios, a estos años, que cada año, en los últimos cinco, son alrededor de veinticinco, treinta, más de 30 feminicidios por año, entonces, permanentemente hay un aumento”, sostuvo Edith Méndez, directora del Colectivo Mujer y Utopía.

Entre las víctimas están Jazmín Contreras, Jamín Vázquez, Estéfani, Rosario, Balbina, Araceli, Rebeca, Esperanza, Sofía, Patricia, Nancy, Ana María, Ana Laura, María Flor, Estela, Wendy, Rosa, Raquel, Linda, Liliana, Pamela, María Cruz, Celsa.

A pregunta expresa de si hay en la entidad una involución sobre la violencia feminicida y el feminicidio, expuso que también el tema cada vez es más visible porque las familias han decidido enfrentar lo que implica el proceso legal de un feminicidio.

“Año con año, esta no es la excepción, vemos un aumento”, acotó, tras remarcar que “los datos oficiales siempre son menos” a los reales hasta en un 70 por ciento de diferencia.

La también activista, destacó que, desde el colectivo feminista que representa, las mujeres han documentado el feminicidio y la violencia feminicida desde el año 2008, así como la impunidad que rodea a cada uno de ellos.

En Tlaxcala también asesinaron a Cecilia, Fabiola, Micaela, Karen, Guadalupe, Monserrat, Melisa, Martina, Judith, Janeth, Donají. La lista es extensa.

Méndez detalló que, de 2008 a 2023, registraron 270 asesinatos en agravio de mujeres que reúnen las características y razones de género para ser tipificados como feminicidio; sin embargo, las instituciones locales que procuran en imparten justicia apenas reportan 30 carpetas de investigación por ese delito y solamente siete sentencias.

Según el Colectivo Mujer y Utopía, Apizaco, Tlaxcala, San Pablo del Monte, Calpulalpan, son los municipios donde las estadísticas de violencia contra la mujer son mayores. Registran en promedio 20 feminicidios cada uno en los últimos 15 años.

“Los datos oficiales siempre son menos, y eso es cada año. Es por lo menos el setenta por ciento que no se muestra”, asentó Edith Méndez.

Por ejemplo, en 2023, la organización feminista documentó 30 homicidios en contra de mujeres, con razones de género, que debieran ser considerados como feminicidios, pero ante el SESNSP, al corte de octubre, el registro solo es de 12 feminicidios.
“No es un movimiento que trata de dañar la reputación de un gobierno”

Desde diciembre de 2021, cuando en Tlaxcala fue asesinada Estéfani, su hermana Pilar Hernández, se convirtió en una activista que dedica parte de su trabajo a visibilizar la violencia feminicida y el feminicidio, y a exigir justicia por cada una de las mujeres víctimas de ese delito.

Por el feminicidio en agravio de Estéfani, todavía no hay justicia, a pesar de que han pasado dos años y de que Luis ‘N’, el feminicida, sigue detenido y con prisión preventiva. Pilar advirtió que no desistirá hasta que haya una sentencia y justicia.

“Estoy en activo defendiendo las causas ya no nada más de mi hermana, sino defendiendo las causas de otras mujeres. Queremos sensibilizar a la sociedad en general a que nos acompañe en este movimiento porque no es un movimiento por una causa personal, no es un movimiento que trata de dañar la reputación de un gobierno federal, estatal o municipal, no, es una causa justa de reclamo de las familias porque no vemos que llegue pronto esa justicia que queremos para cada uno de nuestros familiares”, apuntó.

El pasado 5 de diciembre, como parte de su activismo, Pilar acudió acompañada de familiares e integrantes del Colectivo Mujer y Utopía a realizar una intervención de la Plaza Juárez, frente a la Cámara de Diputados, donde existen unas placas de piedra de cantera con el nombre de los municipios de Tlaxcala; allí representaron con una flor a cada una de las mujeres asesinadas desde 2008 a 2023.

“Cuando la tragedia nos toca la puerta nos hace la necesidad de ser la voz porque, finalmente, no hay nadie que defienda esa causa, con tanto interés, como lo hacemos los familiares”, agregó.

Comentó que ninguna familia está preparada para enfrentar un caso de violencia feminicida o feminicidio, crimen que cambia la dinámica de vida de las familias al grado, incluso, de destruirlas; aunque en algunos casos se unen más porque entienden, al vivirlo en carne propia, lo que significa el asesinato en agravio de una mujer.
Lesiones que esconden violencia feminicida

Reclasificar la violencia feminicida en el delito de lesiones, homicidio doloso, culposo y hasta suicidio, ha sido una estrategia, por parte de las instituciones públicas, que ha detectado el Colectivo Mujer y Utopía a la que recurren para disminuir la incidencia de feminicidio consumado o en grado de tentativo.

“Es como si pasáramos a algo menor grave; en el caso de las lesiones, hemos conocido de lesiones en las que les prenden fuego, las avientan de las escaleras, con alguna cortadura, que la intención de fondo era quitarle la vida a la mujer”, indicó Edith Méndez, directora de la organización.

“Entonces, al no investigar el proceso de violencia que han venido viviendo o la gravedad, pues simplemente se queda como lesiones y no como feminicidio en grado de tentativa. Muchos casos son así”, añadió.

En 2023, por ejemplo, la PGJE reportó al SESNSP, un total de 157 carpetas de investigación, al corte de octubre, por el delito de lesiones dolosas y culposas con arma blanca, arma de fuego y otros elementos; mientras que, en 2022, la incidencia por el mismo delito fue de 251 expedientes.

Méndez remarcó que las autoridades e instituciones deberían investigar más a fondo los delitos por lesiones, a fin de documentar si las mujeres que son víctimas, en realidad, están en riesgo de un feminicidio y no se queden “solo en lesiones”.

“Cuando hablamos de las estadísticas, de los números, mucho se queda para no abrir carpetas por estos delitos, entonces lo que vemos en el caso de feminicidio es que sigue habiendo un importante número de casos que se quedan clasificados como suicidio y ya no hay más investigación, o, en todo caso, como homicidio doloso y homicidio culposo”, acotó.

La activista insistió en que muchos de los casos de violencia contra las mujeres de Tlaxcala tienen razones de género para acreditarse como violencia feminicida y feminicidio.

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