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Por Chester Hernández.
Huejotzingo, Puebla, 13 de octubre de 2025. – La fiesta terminó en tragedia. Lo que debía ser un momento de celebración familiar se convirtió en una masacre. El pasado fin de semana, una balacera en un bautizo en Huejotzingo dejó varias personas muertas y heridas, entre ellas miembros de la familia de la viuda del Guazón, figura conocida en la zona por sus nexos con grupos delictivos. Lejos de tratarse de un hecho aislado, los indicios apuntan a un mensaje directo y sangriento dirigido a un hombre en particular: Roberto, presunto cabecilla ligado a actividades ilícitas en la región y hoy con poder en el municipio.
Fuentes locales señalan que el atentado fue ejecutado con precisión y saña, y que el objetivo era desestabilizar a la banda conocida como “Los Guasones”, conformada por los primos del fallecido Guazón y originaria de Chiautzingo. Se dice que Roberto, al trasladar a estos individuos a Huejotzingo, importó también las disputas, las venganzas y la guerra por el control territorial del narcomenudeo y otros delitos.
La violencia en Huejotzingo no es nueva, pero la escala de este ataque representa una escalada alarmante. Y lo que es aún más grave: la sospechosa pasividad de las autoridades. Vecinos y testigos afirman que la policía llegó tarde, mal equipada y sin actuar con decisión. El señalamiento más delicado recae sobre el teniente de fragata Francisco Lucio Galeana Serna, actual secretario de Seguridad Pública municipal, quien —según versiones extraoficiales— aparece en la nómina informal de los mismos grupos criminales que debería combatir.
La ciudadanía exige respuestas claras y acciones contundentes. La opacidad, el silencio oficial y el temor a represalias mantienen a la población en estado de alarma. Mientras tanto, Huejotzingo sangra, atrapado entre bandas armadas, corrupción y un gobierno local que, al parecer, ha perdido el control.
La pregunta ya no es quién disparó, sino quién permitió que esto sucediera.
?Sería acaso el propio presidente ?
Conste que es pregunta…
