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España encabeza dos tristes.rankings.: el de ser el burdel de Europa y el tercer país del mundo con mayor consumo de prostitución, pues.el 39% de los hombres son prostituidores y eso solo nos coloca por detrás de Tailandia (71%) y Puerto Rico (61%). Unos datos que, a pesar de que el.lobby.proxeneta vende como un invento, están avalados por el.estudio de Naciones Unidas contra la droga y el delito..
Así las cosas, por un lado nos colgamos el pin de ser, según el.Índice de Igualdad de Género 2024 del Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE)., el cuarto Estado más avanzado en igualdad de género dentro de la Unión Europea y nos jactamos del articulo 14 de nuestra Constitución, mientras que, por otro lado, son el primer Estado de Europa en ejercer violencia machista contra niñas y mujeres por delante de Suiza, el segundo país europeo con más consumo de prostitución con un 19%, y luego de Austria (15%), Países Bajos (14%) y Suecia (13%).
Tal y como contó en una intervención reciente Marcela, superviviente de trata con fines de explotación sexual y mediadora de APRAMP —la asociación que desde hace cuatro décadas da asistencia integral a víctimas del sistema prostitucional—,.”hay que sumar la prostitución digital que, especialmente tras la pandemia, ha convertido a España en el tercer país que más consume este tipo de prostitución debido a la promoción que se hace de ella en OnlyFans, TikTok y otras plataformas”.
Un mapa de la vergüenza que corroboran voces más que autorizadas. Félix Durán Garrido, teniente de la sección de Trata de Seres Humanos de la UCO, lidera operaciones a nivel nacional para desmantelar redes de explotación humana y recalca que “somos el paraíso del sexo”. Charo Carracedo es portavoz de la plataforma de cerca de 150 asociaciones feministas de España que impulsa la Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional (LOASP)., una propuesta legislativa que el Gobierno tiene guardada en un cajón desde 2019: “El Estado español se ha convertido en causa eficiente de que España sea uno de los principales lugares, no solo del tránsito de mujeres y niñas destinadas a la explotación sexual, sino en uno de los prostíbulos de Europa”, afirma.
Aunque no se conoce la cifra exacta de puteros y tendríamos que preguntarnos el porqué, hay dos estadísticas que ayudan a hacerse una idea del grave problema que tenemos. La primera —del informe de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres— es que.cuatro de cada diez hombres de entre diecisiete y sesenta años acuden a la prostitución.; la mitad de ellos están casados o viven en pareja y el 40% tienen hijas e hijos. La segunda —del estudio de 2022 del Instituto de la Juventud— muestra que el 10,6% de los jóvenes en España de entre quince y veintinueve años reconoce haber consumido prostitución.
El que haya hombres de todas las edades que normalizan y esclavizan a la mitad de la población significa alentar y expandir una industria ingente e insaciable que mueve al día cinco millones de euros en España y cuyos beneficios se equiparan a los que generan el narcotráfico o el armamento.
La Policía Nacional confirma que “más del 80% de las mujeres prostituidas en España lo hacen de manera forzada”. Su cárcel está en al menos 1.500 burdeles. “La mayoría de ellos están en la costa Mediterránea y también en la frontera. La Junquera tiene el segundo putódromo más grande de Europa”, detalla Carracedo. Además, en 2024 la propia Policía y la Guardia Civil realizaron.1.705 inspecciones administrativas en distintos lugares donde hay explotación sexual, una labor que permitió identificar a cerca de 8.000 mujeres en situación de riesgo por ser prostituidas.con edades comprendidas entre 33 y 37 años, de nacionalidad colombiana, española y rumana.
“Necesitamos un marco jurídico donde estemos todas y todos. El Estado tiene que dar un paso definitivo para mediar esto que es un delito. Hay que proteger la dignidad de las mujeres y las niñas”.
Asimismo,.según el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado., desde 2020 hasta 2024.Castilla y León es el no va más para los proxenetas, siendo la comunidad con mayor tasa mujeres prostituidas: casi 39 por cada 100.000 habitantes en 2024, más del doble de la media nacional (unas dieciséis). Le siguen Extremadura, Baleares y Castilla-La Mancha, con más de treinta esclavas sexuales por cada 100.000 habitantes.
Este informe señala también que, en términos absolutos, el mayor volumen de victimarios de la prostitución se concentra en las comunidades más pobladas.En primer lugar, Andalucía, con 1.800 prostituidas, seguida de Castilla y León (930) y la Comunidad Valenciana (830). Madrid suma más de 700 casos, tras unas variaciones muy acusadas: de más de 1.100 en 2017 a menos de 200 durante la pandemia, para volver a multiplicarse por cuatro en los últimos cuatro años.
Por ello, Rocío Mora Nieto, directora de APRAMP, reclama siempre una ley abolicionista. “Necesitamos un marco jurídico donde estemos todas y todos. El Estado tiene que dar un paso definitivo para mediar esto que es un delito. Hay que proteger la dignidad de las mujeres y las niñas y no lo que se vende como falsa libertad. Ninguna mujer se ofrece para ser esclava”.
La realidad es que el sistema prostitucional se nutre de la situación de necesidad y vulnerabilidad de las mujeres, así como de una cultura en la que el género, como constructo social, permite y expande el expolio de los derechos de las mujeres por parte de los hombres. Una cultura que, lejos de señalar, invisibiliza a los puteros y pone el foco y el estigma en las mujeres.”La prostitución es una violencia con autores, los puteros son responsables de gran parte de los daños que sufren las supervivientes de la prostitución. Colocarlos en el centro del reproche social es una medida imprescindible para acabar con el sistema prostitucional. En consecuencia, en nuestra ley está presente ese cambio de paradigma imprescindible que han ido incorporando la legislación abolicionista adoptada por otros estados y hemos designado con claridad la responsabilidad que tiene la industria del sexo, los puteros y los poderes públicos en la pervivencia del sistema prostitucional”, destaca Carracedo.
“La prostitución es una violencia con autores, los puteros son responsables de gran parte de los daños que sufren las supervivientes de la prostitución. Colocarlos en el centro del reproche social es una medida imprescindible”.
Por su parte Yolanda Rodríguez Villegas, integrante de la Plataforma Navarra de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, recalca que.la prostitución es la antítesis de la democracia. “Es la última forma de esclavitud en la que las mujeres no importan, solo cuenta el interés de los puteros que desean el acceso a los cuerpos de las mujeres”.
Palabras a las que, Sara Vicente, responsable de programas de prostitución de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, añade: “Todo encuentro sexual en el que no existe un reconocimiento de la otra persona se convierte en una relación de cosificación asimilable a las relaciones que se ven en la pornografía.La diferencia entre una relación pornográfica y un encuentro erótico es dejar de tratar a las mujeres como meros agujeros o cosas de usar y tirar para considerarlas personas con las cuales compartir, tener en cuenta sus deseos y opiniones y comunicarte de igual a igual”.
Así las cosas,.se hace extremadamente urgente acabar con este sistema de cosificación y violencia sexual de las niñas y las mujeres que se está reforzando con la pornografía., así como coeducar para que se deje de comprar la idea de que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera. “Repetir este lema es ahondar y hacer propaganda al proxenetismo. Ser prostituida nada tiene que ver con el relato de Pretty Woman que nos quieren vender. La realidad por la que pasan las mujeres prostituidas es la del dolor más absoluto. Un sufrimiento marcado por la vulnerabilidad, la indefensión aprendida, y el consentimiento viciado que oculta el sistema. El mito de la libre elección no solo se ciñe al lobby proxeneta sino también a la sociedad y a los partidos que apoyan esta falacia. Nos hacen creer que en este sistema capitalista y machista somos libres para prostituirnos. Ninguna mujer está ahí porque quiere o porque gana mucho dinero sino porque son engañadas o no les queda más remedio”, asevera Yolanda Rodríguez Villegas.
Sara Vicente añade al respecto que “lo que hay que plantearse es que algunas mujeres proclaman, en efecto, que han elegido ejercer la prostitución, pero una sociedad democrática no se ha de construir sobre la base de elecciones individuales que no reflejan la situación de la inmensa mayoría”.”Lo que está aquí en juego es el futuro, la sociedad en la cual queremos vivir. Hoy en día deberíamos centrar nuestros esfuerzos en defender los derechos de las mujeres a no ser prostituidas”, abunda.
“Algunas mujeres proclaman, en efecto, que han elegido ejercer la prostitución, pero una sociedad democrática no se ha de construir sobre la base de elecciones individuales que no reflejan la situación de la inmensa mayoría”.
Por eso, las promotoras de la LOASP, destacan que para abordar y desactivar el sistema prostitucional, se ha de dar.”una intervención decidida por parte de los poderes públicos que afronte en su integridad y complejidad las nefastas consecuencias y violación de los derechos humanos que supone la prostitución”. Se trata de “deconstruir los elementos del sistema prostitucional que lo sustentan: industria, proxenetas y puteros”.
Una intervención, que, a pesar de haber sido anunciada para este mes de septiembre por el Partido Socialista.—curiosamente después de siete años en el poder y tras los casos de Ábalos, Koldo y compañía—,.al movimiento feminista le parece un brindis al sol. “Reconocemos que es un paso, pero su anuncio no nos parece suficiente. Habrá que esperar a ver el resultado. Nos tememos que será una ley a la medida del partido en lugar de una ley cien por cien abolicionista como lo es la LOASP, que está hecha a la medida de las niñas y las mujeres”, añade Villegas.
Y la desconfianza no es para menos. El mismo partido que ahora se rasga las vestiduras y dice que va a demostrar su abolicionismo es el que eliminó en 1995 la tercería locativa del Código Penal., despenalizando así el alquiler de espacios para la prostitución. “Aquella reforma no fue un tecnicismo, sino una decisión política que dio alas al proxenetismo empresarial y facilitó la expansión sin precedentes de clubes de alterne y pisos donde se explota a miles de mujeres. Señor presidente, no nos hablen más de compromiso abolicionista mientras sostienen las estructuras legales, los pactos económicos y los silencios cómplices que mantienen vivo el sistema prostitucional”, tal y como recientemente le hizo saber en un comunicado el Movimiento Feminista de Madrid a Sánchez y a su partido.
Por ello, y frente a aquella actuación en contra de los derechos de las niñas y las mujeres, el texto de la LOASP “supera el marco conceptual restrictivo de la Ley de Violencia de Género al incorporar a esta la prostitución, y modifica otras disposiciones vigentes para volver a penalizar el proxenetismo., algo que suprimió la reforma del Código Penal de 1995”, como detalla Carracedo.
Además, la suspicacia de las feministas también se sustenta en que no han recibido “una sola llamada de nadie del partido para anticipar en qué están trabajando y en decirnos si se han servido de la LOASP. Una Ley en la que se lo damos todo hecho”, añade la portavoz de la Plataforma Navarra de Mujeres por la Abolición de la Prostitución. Sea como fuere, a quien hay que tener presente siempre es a las víctimas prostituidas y a las supervivientes. Como por desgracia bien sabe Marcela, ahora mediadora de APRAMP, “la prostitución no es el oficio más antiguo del mundo, el oficio más antiguo del mundo es mirar hacia otro lado”. Y en nosotras y en nosotros está la decisión de dónde poner la mirada.
