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Así lo dice La Mont
Causa: El Frente Nacional para el Rescate del Campo (FNRC), liderado por Baltazar Valdez Armentía, ha emergido como una voz crítica y persistente en el panorama agropecuario mexicano, poniendo en el centro del debate temas cruciales que tocan la soberanía alimentaria y la justicia económica del sector. La plataforma de Valdez Armentía, originario de Sinaloa, se nutre de una larga tradición de lucha social en el campo, cimentada en organizaciones como la Confederación Nacional de Productores de Hortalizas (CNPH) y, más recientemente, el FNRC, que agrupa a diversos sectores y regiones productivas del país. Su trayectoria no es la de un político tradicional, sino la de un activista y productor que ha vivido de cerca las vicisitudes y los desequilibrios del mercado globalizado. Su liderazgo se ha caracterizado por la movilización directa y la exigencia frontal ante las instancias de gobierno. La principal bandera de Baltazar Valdez y el FNRC es la revisión urgente del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), específicamente en lo que concierne a las importaciones de maíz. La preocupación central radica en lo que perciben como una competencia desleal provocada por la entrada masiva de maíz extranjero, principalmente de Estados Unidos, que se beneficia de subsidios y estructuras de producción a gran escala. Esta situación, argumenta el FNRC, deprime los precios internos y condena a la quiebra a los pequeños y medianos productores mexicanos, especialmente aquellos que cultivan el maíz blanco, esencial para el consumo humano (tortilla), frente al maíz amarillo (principalmente forrajero) que se importa. Finalmente, el líder campesino exige la exclusión de granos y leguminosas de la apertura total del TMEC. Esta postura se alinea con la defensa de la soberanía alimentaria, argumentando que productos básicos como el maíz, el frijol, el trigo, el arroz y las lentejas no deben estar sujetos a las reglas de libre comercio que, a su juicio, solo benefician a las grandes agroindustrias extranjeras. La producción de estos alimentos, considerados estratégicos para la dieta del mexicano, debe ser protegida y priorizada por el Estado. La revisión de la Ley de Aguas Nacionales es también una demanda clave, buscando detener la sobreexplotación de acuíferos por parte de grandes corporaciones y garantizar un acceso equitativo y sustentable al agua para la agricultura social.

Ruta CJNG: El estado de Michoacán se ha convertido en un epicentro de la violencia y la disputa territorial del crimen organizado en México. La geografía del estado, que combina litorales, zonas montañosas y valles fértiles, lo hace estratégicamente valioso para actividades ilícitas como el narcotráfico, la producción de drogas sintéticas (metanfetamina y fentanilo), el cultivo de aguacate (y su extorsión asociada), la tala ilegal y el control de puertos (como Lázaro Cárdenas). Esta complejidad territorial, sumada a una fragilidad institucional crónica, explica la profunda vulnerabilidad de las Direcciones de Seguridad Pública Municipal. La pregunta de por qué sigue libre Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es una de las más complejas y recurrentes en el debate sobre la seguridad nacional. El CJNG es considerado, tanto por el gobierno mexicano como por agencias internacionales, como uno de los grupos criminales más poderosos del mundo, con presencia en casi todo el territorio mexicano y operaciones en múltiples países. La longevidad y la impunidad de su líder se explican por una combinación de factores estructurales, estratégicos y tácticos. El primer factor es el uso del terror y la confrontación directa contra el Estado. A diferencia de otros líderes criminales que han preferido la discreción, “El Mencho” ha ordenado ataques de alto impacto, incluyendo emboscadas a militares y policías, el uso de explosivos improvisados y hasta el derribo de un helicóptero militar. Esta capacidad de fuego y la brutalidad de sus acciones generan un efecto disuasorio sobre las fuerzas de seguridad que deben enfrentarlo. En segundo lugar, “El Mencho” y el CJNG han construido una base social y operativa en zonas de difícil acceso, particularmente en los límites de Jalisco, Colima y Michoacán, conocidas como el Triángulo de Oro del Narcotráfico del Pacífico Central. Estas áreas remotas y montañosas ofrecen un refugio natural y una ventaja logística para evadir operativos de búsqueda. Además, el cártel ha desarrollado una red de inteligencia y “halconeo” excepcionalmente sofisticada, que le permite anticipar con horas de antelación cualquier movimiento de las fuerzas federales. Un tercer elemento es la extensión de la corrupción y la cooptación institucional. La capacidad económica del CJNG es colosal, generada por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo y metanfetamina, y el control de economías ilícitas como la extorsión y el robo de combustible. Este capital le permite infiltrar a funcionarios de todos los niveles, desde policías municipales hasta figuras políticas y judiciales, creando un escudo protector que sabotea los esfuerzos de captura desde adentro. La prioridad táctica de evitar enfrentamientos que pongan en riesgo a la población civil a menudo ha permitido que “El Mencho” y su círculo cercano mantengan la movilidad y el control de su vasto imperio criminal. Su permanencia en libertad es un símbolo de la impunidad y de la dificultad del Estado mexicano para imponer su monopolio de la fuerza frente a un enemigo con recursos ilimitados y una voluntad de confrontación total.
