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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que a partir del 1 de octubre de 2025 entrará en vigor un arancel del 25% para todos los camiones pesados fabricados fuera del país. Según el mandatario, la medida busca proteger a marcas estadounidenses como Peterbilt, Kenworth, Freightliner y Mack Trucks.
La decisión abre la puerta a que México se convierta en un ganador indirecto, gracias a las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que permiten la libre circulación de vehículos sin aranceles siempre que cumplan con los porcentajes de contenido regional.
Actualmente, al menos 64% de un camión debe ser producido en América del Norte, cifra que aumentará a 70% en 2027. Empresas como Daimler Truck y Traton ya fabrican en México modelos que cumplen con esta normativa, lo que les otorga una ventaja competitiva frente a productores en EE.UU. que dependen de insumos importados.
Impacto en costos
De acuerdo con la firma Bernstein, los aranceles agregan entre 2% y 4% al costo final de cada unidad. Por ejemplo:
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Un Freightliner Cascadia ensamblado en México tiene un precio aproximado de 165 mil dólares.
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Un Kenworth T680 fabricado en EE.UU. llega hasta los 195 mil dólares.
La empresa Paccar, con sede en Washington y 30.4% de participación de mercado, estima un gasto adicional de 75 millones de dólares solo en el tercer trimestre de 2025, lo que la obliga a incrementar sus piezas certificadas bajo el T-MEC.
Perspectivas del mercado
Expertos prevén que la producción de camiones pesados en EE.UU. caiga 11% en 2026, afectada por mayores costos y menor rentabilidad en las flotas de transportistas.
Paralelamente, la investigación del Departamento de Comercio bajo la Sección 232 podría generar nuevos aranceles o exenciones, lo que añadiría más incertidumbre al futuro de la industria automotriz en Norteamérica.
