![]()
Semehi Lezama González no ha dejado de buscar a su hijo desde aquella tarde del 9 de octubre en que el teléfono de Rodrigo comenzó a desviar las llamadas. Trece días después, la desesperación de esta familia de Tepeyahualco de Cuauhtémoc, Puebla, se ha convertido en frustración ante la falta de respuestas de las autoridades, que no han proporcionado avances sobre el paradero del joven de 21 años que desapareció cuando supuestamente se dirigía a trabajar a Puebla.
“Como si se lo hubiera tragado la tierra”, describe Semehi la situación de su hijo Rodrigo Lezama Sánchez, quien salió de su domicilio el miércoles 8 de octubre a las 18:30 horas con la promesa de avisar cuando llegara a Puebla. Nunca lo hizo.
Ese día, cerca de las 18 horas, Rodrigo envió un mensaje a su padre informándole que iría a trabajar con sus patrones —unos verduleros de Atoyatempa— para comprar chiles a Puebla. “Ya me voy, papá”, fueron las últimas palabras que Semehi leyó de su hijo. La respuesta fue la misma de siempre: “Órale, pues, pero me avisas cuando llegues a Puebla”.
La preocupación comenzó el jueves por la tarde. Rodrigo, quien trabajaba en las plazas y a veces no contestaba de inmediato, esta vez no devolvió ninguna llamada. “Tu hijo nunca hace esto”, le dijo Semehi a su esposa. Las llamadas entraban, pero nadie respondía del otro lado.
Fueron horas de angustia marcando sin cesar durante toda la noche del jueves y la madrugada del viernes. A las cuatro de la mañana del viernes 10 de octubre, el patrón de Rodrigo apareció en la casa de la familia Lezama con una pregunta que confirmaría sus peores temores: “¿Y Rodrigo?”.
“¿Qué no anda con ustedes?”, respondió desconcertado Semehi. El patrón fue claro: Rodrigo nunca llegó a trabajar. Ni a Puebla, ni a la plaza de Tepeaca donde supuestamente podría haber ido con otros compañeros. La búsqueda inmediata en los puestos de Tepeaca resultó infructuosa. Nadie lo había visto.
La familia elaboró un boletín de búsqueda ese mismo viernes por la tarde, distribuyendo la fotografía y descripción física de Rodrigo: 1.70 metros de estatura, complexión delgada, tez morena, cabello ondulado corto y negro, con señas particulares que incluyen un tatuaje en forma de dos pulgadas en la pantorrilla derecha, tres lunares del lado derecho de la cara y una cicatriz de cinco centímetros en la mano derecha.
Según los boletines oficiales emitidos por la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla y la Fiscalía General del Estado, Rodrigo nació el 27 de julio de 2004 y no presenta ninguna discapacidad.
Los documentos detallan que tiene cara ovalada, mentón delgado, orejas chicas, frente mediana, cejas gruesas y semipobladas, ojos medianos de color café oscuro, nariz grande con base grande, boca grande con labios medianos. Además de las tres señas particulares ya mencionadas, los boletines subrayan que la cicatriz en su antebrazo derecho se encuentra cerca del codo, y el tatuaje en su pantorrilla derecha tiene la forma de un círculo color café.
El caso fue registrado bajo el expediente CBP-478/2025 por la Comisión de Búsqueda y bajo la carpeta de investigación FGEP/CDI/FEIDDFPDCP/TECAM-I/001460/2025 por la Fiscalía Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares. Ambas instituciones han colaborado en la difusión del caso con el proyecto “Por Amor a Puebla” y la iniciativa “Pensar en Grande”, que buscan movilizar a la ciudadanía en la búsqueda de personas desaparecidas.
Para el sábado 11 de octubre, cumplidas las 72 horas, la familia acudió a la Fiscalía General del Estado de Puebla a presentar la denuncia formal. Desde entonces, el expediente permanece abierto, pero sin avances que les den esperanza.
“Hasta ahorita no sabemos nada. No nos han dicho nada de lo que ha pasado”, lamenta Semehi, quien ha acudido repetidamente a la Fiscalía solo para escuchar preguntas sobre testigos y posibles ubicaciones, pero sin recibir información concreta sobre las investigaciones. “Ahí está el número de teléfono, que checaran la ubicación, la última ubicación donde fue el teléfono”, insiste.
El padre de Rodrigo recuerda que el jueves para viernes las llamadas entraban todas. A las cinco de la mañana del viernes, el teléfono comenzó a desviar las llamadas. A las seis de la mañana ya iba directamente a buzón.
No es posible que no rastreen las llamadas. Si sonaba el teléfonoreclama ante la aparente inacción de las autoridades.
Lo que más desespera a la familia es el silencio absoluto. No han recibido llamadas pidiendo rescate, ni amenazas, ni ningún tipo de contacto que les indique qué pudo haber sucedido con Rodrigo. “Nada, nada, nada”, repite Semehi con impotencia.
La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla solicita a la ciudadanía que cualquier información sobre el paradero de Rodrigo Lezama Sánchez sea comunicada de manera confidencial y anónima a los teléfonos 222-46-3830, 2226-82-1258, 22.12.83.81.42, 22.22.14.64.02 y 22.22.14.64.05, o al correo electrónico boletin.desaparecidos.fgep@fiscalia.puebla.gob.mx.