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El jueves 13 de noviembre, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dio inicio, desde horas tempranas, a un paro nacional de 48 horas, el cual abarca no únicamente a la Ciudad de México, sino también a diversas entidades federativas del país.
En el marco de esta movilización, la organización convocó a la ocupación de casetas y oficinas gubernamentales, con la finalidad de exhortar a las autoridades competentes a atender sus demandas laborales y sociales.
La capital del país se ha constituido, como en ocasiones anteriores, en uno de los espacios estratégicos para la concentración de contingentes magisteriales, en paralelo con las acciones programadas en otras regiones de la República.
Durante la mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum emitió un pronunciamiento respecto a las acciones emprendidas por la CNTE, señalando que no resulta comprensible el uso de la violencia como medio de presión para acceder a Palacio Nacional, especialmente considerando que se mantienen abiertas mesas de diálogo entre el magisterio y el gobierno.
En su declaración, la mandataria recordó que se ha planteado una revisión de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Asimismo, indicó que, aunque no existen recursos suficientes para su abrogación, se ha establecido un fondo específico con dicho propósito.Si existen mesas de diálogo permanentes en las entidades federativas y los temas están siendo atendidos, ¿cuál es la razón de recurrir a estas formas de manifestación?”, cuestionó Sheinbaum, reiterando su disposición al diálogo, pero rechazando las vías de presión que implican actos de violencia o confrontación.
