Inseguridad desatada obliga a empresarios poblanos a bajar la cortina

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Por Chéster Hernández

Puebla, Pue.— La creciente inseguridad en la capital poblana ha encendido las alarmas entre empresarios y dueños de establecimientos, quienes en los últimos meses han optado por bajar la cortina ante el avance de prácticas delictivas que, según denuncian, se han vuelto cada vez más frecuentes. Entre ellas, el cobro de piso es la que más temor genera y la que, afirman, ya comienza a normalizarse en diversas zonas de la ciudad.

El hecho ocurrido la madrugada del martes en las inmediaciones de la 105 Poniente y 11 Sur, donde se registró un ataque contra el bar La Coss, se ha convertido en símbolo de la situación que comerciantes aseguran vivir día a día: intimidaciones, amenazas y exigencias de pago por parte de grupos armados que operan con creciente impunidad.

Pese a ello, el presidente municipal José Chedraui ha minimizado o negado que estos incidentes correspondan a un patrón de violencia sistémica. Sin embargo, la percepción de los afectados cuenta otra historia: una capital que consideran “imparable”, pero en el sentido negativo, debido al avance de dinámicas delictivas que golpean directamente a la economía local.

Los comerciantes apuntan a múltiples puntos críticos. Señalan que en los mercados vinculados a la organización 28 de Octubre, así como en los tianguis de San Isidro y Xonaca, esta práctica se ha vuelto recurrente. De igual forma, restauranteros y dueños de negocios ubicados en zonas tradicionalmente comerciales, como la avenida Juárez y la 43 Poniente, han optado por cerrar temporal o definitivamente ante el temor de represalias.

“Muchos ya no vemos otra salida”, expresan algunos propietarios, quienes coinciden en que el pago de cuotas a presuntos grupos armados se ha convertido en condición forzosa para operar, aun cuando esto va en contra de la ley y pone en riesgo tanto a comerciantes como a consumidores.

Mientras las autoridades insisten en que la seguridad está bajo control, las calles cuentan una versión distinta. El cierre de establecimientos, el desplazamiento de comerciantes y el ambiente de incertidumbre muestran un deterioro que, para muchos, es imposible seguir ignorando. Puebla, afirman, se encuentra en un punto crítico que exige acciones inmediatas antes de que la normalización del cobro de piso se convierta en una práctica irreversible.

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