Tragedia anunciada en la 11 Sur: negligencia oficial cobra vidas

Loading

Por Chéster Hernández
La noche de este viernes volvió a teñirse de luto en Puebla. En el cruce de la 11 Sur y la 145 Poniente, un accidente entre dos motocicletas dejó un saldo devastador: dos mujeres perdieron la vida y una menor de edad resultó gravemente herida. No se trató de un hecho fortuito ni de una desgracia imprevisible. Fue, una vez más, la consecuencia directa de la omisión, la negligencia y la irresponsabilidad institucional que impera en materia de vialidad en la capital poblana.


De acuerdo con los primeros reportes, en una de las motocicletas viajaban tres personas, mientras que en la otra se trasladaban dos más. Ninguna de las unidades cumplía con las normas básicas de seguridad. El exceso de pasajeros y la presunta ausencia de cascos no sólo violan el reglamento de tránsito, sino que convierten a estos vehículos en auténticas trampas mortales. El resultado fue fatal.
La pregunta obligada es incómoda pero necesaria: ¿dónde está el Ayuntamiento de Puebla y por qué sigue permitiendo que las motocicletas circulen sin control por la ciudad? Todos los días se repite la misma escena en calles y avenidas: conductores sin casco, menores de edad como pasajeros, más personas de las permitidas en una sola unidad y una autoridad que simplemente mira hacia otro lado. La tragedia ocurrida en la 11 Sur no es una excepción; es una advertencia ignorada una y otra vez.
La Dirección de Vialidad Municipal, encargada de hacer cumplir la ley, parece haber renunciado a su responsabilidad. La corrupción que se denuncia de manera constante dentro de esta corporación se ha convertido en un cáncer que la ha invadido por completo, anulando cualquier intento serio de prevención. Operativos inexistentes, sanciones selectivas y una tolerancia vergonzosa frente a infracciones graves han construido un escenario de impunidad donde la vida humana vale menos que la comodidad o el soborno.


Esta falta de acción tiene responsables claros. La administración municipal, encabezada por José Chedraui, no puede seguir evadiendo una realidad que cobra vidas con alarmante frecuencia. La ausencia de una estrategia firme de seguridad vial es, en los hechos, una forma de complicidad. Cada motociclista que circula sin casco y cada unidad sobrecargada es una tragedia en potencia que la autoridad ha decidido permitir.
Hoy, dos mujeres han muerto y una menor lucha por sobrevivir. Mañana podrían ser más. Mientras no exista voluntad política, mientras la corrupción continúe enquistada en Vialidad Municipal y mientras el compromiso del gobierno se limite a discursos vacíos, las calles de Puebla seguirán siendo escenarios de muertes evitables.
La ciudad no necesita comunicados oficiales ni condolencias de rutina. Necesita autoridad, aplicación real de la ley y un gobierno que entienda que la seguridad vial no es un favor, sino una obligación ineludible. Cada noche de inacción puede convertirse en otra noche de luto.

Entradas Destacadas