![]()
En las horas posteriores a que un hombre fuera puesto de rodillas y abatido mortalmente por agentes de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis el sábado, el presidente Donald Trump se encontraba en el Despacho Oval, donde una ayudante, Natalie Harp, estaba sentada cerca con una computadora portátil.
Junto con las aportaciones de los asesores que llamaron por teléfono a lo largo del día, ambos publicaron en las redes sociales varios mensajes presidenciales Alex Pretti los que se culpaba a las fuerzas del orden locales y a la víctima de la muerte y se acusaba a las autoridades de Minnesota de encubrir un escándalo de fraude no relacionado.
Trump también habló con Stephen Miller, su jefe adjunto de gabinete, quien calificó a la víctima —Alex Pretti, ciudadano estadounidense y enfermero de la UCI que había estado usando su teléfono móvil para grabar a agentes de inmigración en la calle y llevaba una pistola con licencia— de “asesino en potencia”.
Por la tarde, Trump publicó una foto de un agente cuya mano sangraba tras otro enfrentamiento, y una foto de la punta de un dedo en un frasco. El presidente no escribió ningún comentario adicional, pero unas horas más tarde, la fiscala general Pam Bondi, que también habló con Trump a lo largo del día, escribió que los fiscales federales acusarían a un sospechoso del mordisco en el dedo.
Cuando terminó ese trabajo, Trump se dirigió a la residencia para asistir a la proyección de un documental que la primera dama ha producido sobre sí misma.
La muerte de Pretti, la segunda incidencia de disparos mortales contra un manifestante en Mineápolis a manos de agentes federales este mes, se produjo en medio de una campaña de deportación cada vez más militarizada dirigida por Trump y sus asesores, y tras años en los que el presidente ha excusado la violencia de sus aliados, ha calificado a los opositores de traidores y terroristas, y ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección.
Si, como dicen muchos demócratas, la muerte fue consecuencia de la adopción por Trump de medidas extremas para invertir la ola de la migración, la naturaleza de su respuesta también estuvo en consonancia con un patrón de atacar por reflejo a sus críticos y aislarse de las voces discrepantes. Incluso cuando algunos republicanos expresaron su preocupación por la conducta de los agentes federales y los demócratas exigieron rendición de cuentas, su instinto no fue solo el de eludir la responsabilidad, sino también el de culpar a sus oponentes.
En una entrevista concedida el domingo a The Wall Street Journal, Trump pareció mostrar cierta disposición a una investigación, aunque solo fuera después de que él y sus ayudantes hubieran dejado clara su opinión sobre quién era culpable. “Estamos investigando, estamos revisando todo y tomaremos una decisión”, dijo.
Pero la Casa Blanca ha afirmado repetidamente que el problema no es que los agentes federales estén matando a manifestantes. Es que los liberales, alentados y respaldados por los demócratas electos de Minnesota, tratan de impedir una campaña de deportación que, en nombre de la persecución de delincuentes, ha barrido a niños, ciudadanos, vecinos de toda la vida y refugiados que se encuentran legalmente en Estados Unidos.
El domingo, Trump publicó que la culpa era de “las Ciudades y Estados Santuario dirigidos por los Demócratas” que, según dijo, “se NIEGAN a cooperar con el ICE y, de hecho, animan a los agitadores de izquierda a obstruir ilegalmente sus operaciones para detener a lo Peor de lo Peor”.
Con ello, dijo Trump, “los demócratas están anteponiendo a los Delincuentes Ilegales a los Ciudadanos Contribuyentes y Respetuosos con la Ley, y han creado circunstancias peligrosas para TODOS los implicados. Trágicamente, dos ciudadanos estadounidenses han perdido la vida como consecuencia de este caos provocado por los demócratas”.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos dio a conocer hoy, 26 de enero de 2026, que algunos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ( ICE, por sus siglas en inglés) portaban cámaras corporales, las cuales están siendo revisadas luego del ataque a tiros contra Alex Pretti.
El enfermero de cuidados intensivos fue asesinado el pasado 24 de enero de 2026 por la Patrulla Fronteriza en Minneapolis, Minnesota, lo que derivó en movilizaciones de cientos de personas, quienes salieron a las calles para pedir justicia, protestar en contra de la acción y del despliegue de los agentes armados.
En cuanto al uso de cámaras corporales y otros dispositivos suelen implementarse en agencias policiales con el fin de exigir cuentas; después del asesinato de Pretti, hubo revuelo sobre los videos que circularon del momento de la agresión en contra de él.



