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El nombre de Socorro Romero Sánchez es muy apreciado en el municipio de Tehuacán, donde quienes la conocieron, así como sus trabajadores y benefactores, observan con pesar cómo su familia mantiene una disputa que ya suma 17 años y que ha escalado al ámbito penal.
Originaria de Tonalá, Oaxaca, vivió gran parte de su vida en Tehuacán, Puebla. A una edad temprana, con apenas 27 años, decidió establecerse en este municipio poblano, donde permaneció hasta su fallecimiento a los 93 años. Romero Sánchez nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos. Inició su trayectoria empresarial con una pequeña granja avícola fundada en 1948 y, con el paso del tiempo, junto a sus hermanos, consolidó diversas granjas y compañías.
Conocida cariñosamente como “Socorrito”, mantenía un contacto cercano con sus empleados, a quienes identificaba por su nombre. Destacó por su apoyo a las mujeres, especialmente a niñas indígenas en situación de pobreza.
Su labor filantrópica se extendió a la Iglesia católica y a diversas causas educativas y sociales en Tehuacán, Puebla, Oaxaca y otras regiones del país. Participó en la construcción de instituciones educativas, la restauración de templos religiosos y la edificación de la Casa Lago de Guadalupe, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), entre muchas otras obras.
Mantuvo cercanía con cuatro de los cinco obispos de Tehuacán, así como con gobernadores y presidentes de México, quienes la reconocieron como una de las principales productoras de huevo del país.



