Campañas disfrazadas de informe: el oportunismo político en San Andrés Cholula

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Por Chéster Hernández

El arranque de las campañas políticas en San Andrés Cholula parece haber encontrado una vieja pero efectiva estrategia: disfrazarse de actos institucionales. Este jueves 23 de abril, a partir de las 14:00 horas, la Delegación Atlixcáyotl será la sede del llamado “Informe Trimestral” de la presidenta municipal, Lupita Cuautle. Sin embargo, más que un ejercicio transparente de rendición de cuentas, el evento levanta cuestionamientos legítimos sobre su verdadera intención en un contexto claramente electoral.
Resulta difícil ignorar el momento y la forma. Bajo el argumento de informar avances de gobierno, se convoca a un acto público que, en los hechos, se asemeja más a un mitin político que a un ejercicio institucional. El problema no es solo de forma, sino de fondo: utilizar recursos, espacios y estructuras públicas para posicionar una imagen política en plena temporada electoral erosiona la confianza ciudadana y desdibuja los límites entre gobierno y campaña.
Más cuestionable aún es el escenario elegido. La reserva territorial Atlixcáyotl, hoy repentinamente relevante para la agenda oficial, ha sido durante años un símbolo del abandono gubernamental. Inseguridad persistente, parques descuidados, calles en penumbras, acumulación de basura y baches han sido la constante para los habitantes de la zona. La súbita atención a este territorio, justo en tiempos de campaña, no puede interpretarse como coincidencia.
La ciudadanía no necesita actos protocolarios con tintes electorales, sino resultados tangibles y sostenidos. Los informes de gobierno deben servir para transparentar acciones, reconocer pendientes y establecer rutas claras de mejora, no para encubrir estrategias de promoción política.
En este contexto, el llamado “Informe Trimestral” deja más dudas que certezas. ¿Se trata de rendición de cuentas o de posicionamiento electoral? ¿Por qué ahora y por qué ahí? Las respuestas, más allá del discurso oficial, parecen evidentes para una ciudadanía cada vez más crítica y menos dispuesta a aceptar simulaciones.
San Andrés Cholula enfrenta retos reales que no se resuelven con eventos públicos ni con discursos cuidadosamente diseñados. Lo que está en juego no es solo una elección, sino la credibilidad de las instituciones y el respeto a la inteligencia de los ciudadanos.

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