![]()
La pelea por una herencia tiene contra la pared a unas 60 familias que viven en el edificio 503, en pleno Centro Histórico de Puebla. Los inquilinos acusan que varios supuestos herederos de la familia Palacios les cobran renta por separado, sin dar recibos fiscales, mientras el inmueble se cae a pedazos y las amenazas de desalojo son constantes.
El problema empezó cuando murió el dueño original. La propiedad quedó intestada y lleva años en tribunales: hijos y una nuera se disputan los derechos. En ese limbo, cada quien manda a cobrar. “Llegan tres personas distintas en la misma semana. Si no pagas, te dicen que te van a sacar”, relata un vecino que pidió anonimato por miedo a represalias.
Lucía Carmen Perea Contreras, de 68 años y con discapacidad motriz, lleva 22 años en el mismo departamento. Vive sola y paga 1,800 pesos bimestrales. “Siempre he cumplido, pero tengo miedo. No sé a quién le estoy pagando ni si mañana me cambian la chapa”, dice.
El edificio arrastra adeudos millonarios: el agua con SOAPAP está cortada por periodos, hay rezago de predial y recibos vencidos de la CFE. Los pasillos tienen filtraciones, la instalación eléctrica está expuesta y no hay mantenimiento desde hace años. Los comprobantes que entregan por la renta son hojas escritas a mano, sin folio ni RFC.
Los habitantes aseguran que agrupaciones de comerciantes han intentado meterse al conflicto para presionar, aunque el pleito es entre los presuntos herederos. “Nosotros solo queremos seguir viviendo aquí. No somos parte de su problema”, señaló otra inquilina.
Este miércoles, representantes de las familias acudieron al Ayuntamiento de Puebla y a la Secretaría de Gobernación estatal. Piden una inspección de Protección Civil por el riesgo estructural, mesas de diálogo para regularizar los contratos y frenar cualquier intento de desalojo mientras el juicio sucesorio no se resuelva.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha fijado una postura oficial sobre el caso del edificio 503.




