La hora 25

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Implacable por Paty Herrera

Claudia Sheinbaum desearía que el día tuviera 25 horas y que el tiempo pudiera detenerse. Sin embargo, la realidad política avanza en sentido contrario, su gobierno se aproxima a una crisis profunda. Algunos analistas todavía albergaban la esperanza de que se deslindara de la Mafiocracia enquistada en Morena y actuara con firmeza institucional, pero cada decisión apunta exactamente hacia el lado opuesto.

Rocha Moya e Inzunza Cáceres al parecer se desvanecieron en la nada. Aunque desde las mañaneras se insista en defender su inocencia, la percepción de encubrimiento resulta inevitable. Ya no se trata únicamente de declaraciones o especulaciones mediáticas; existen investigaciones y expedientes que, según diversos reportes, han sido recopilados por autoridades estadounidenses y que colocan el tema en una dimensión mucho más delicada.

La situación adquiere una gravedad histórica. Ya que no habíamos tenido una relación tan tensa con la Unión América desde hace un siglo, y, aun así, Sheinbaum parece haber optado por proteger a presuntos criminales, empujando a Washington a endurecer su postura frente al crimen organizado mediante acciones unilaterales cada vez más agresivas.

Por desagradable e inadmisible que resulte cualquier posibilidad de injerencia extranjera en territorio mexicano, el deterioro actual es consecuencia directa de la obscena complicidad entre la clase política mexicana con los cárteles de la droga. PAN, PRI, PRD, Morena, etcétera. Todos ellos han legislado para el Narco y Durante años, permitiendo que el narcotráfico penetrara instituciones, economías regionales y estructuras de gobierno hasta convertirse en un poder de facto.

Miles de mexicanos han muerto de las formas más crueles imaginables; ciudades enteras quedaron marcadas por el miedo y la violencia. Periodistas asesinados, mujeres embarazadas mutiladas vivas antes de ser liquidadas, niños ejecutados en una guerra que el Estado permitió crecer hasta volverse incontrolable.

Hoy, los narcos son dueños de agencias inmobiliarias, equipos de fútbol, casinos, tiendas de conveniencia, puentes y tramos carreteros, casas de préstamo, centros comerciales, bares, table dances y prostíbulos. Y por supuesto de curules, gobernaturas y senadurías. Podría afirmarse que son dueños de México y sí, es el crimen organizado quien gobierna México.

Claudia Sheinbaum conoce perfectamente esta realidad. Aun así, su gobierno parece más preocupado por proteger los intereses maquiavélicos del obradorismo que por enfrentar de raíz la descomposición nacional. Está dispuesta a arriesgar la estabilidad económica, la relación bilateral con Estados Unidos e incluso la soberanía del país antes que romper con la sombra de Andrés Manuel López Obrador.

Los días de La PresidentA con A no tendrán 25 horas suficientes para evadir las decisiones que tarde o temprano deberá tomar. El tiempo político se agota y México sigue atrapado entre una clase gobernante desacreditada, el avance del crimen organizado y la presión beligerante de Donald Trump.

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