![]()
Por Chéster Hernández
Tras la tragedia provocada por la explosión de varias pipas en el municipio de Tepeaca, es justo reconocer la rápida reacción del Gobierno del Estado y del gobernador Alejandro Armenta adems de los cuerpos de emergencia y seguridad que actuaron desde los primeros minutos para sofocar el incendio y evacuar a las personas que se encontraban en las inmediaciones, en escuelas y domicilios para evitar una desgracia de mayores proporciones y la pérdida de vidas humanas.
Sin embargo, una vez controlada la emergencia, surge la pregunta incómoda que las autoridades no pueden ni deben evadir: ¿quién está detrás de estos negocios que operaban en el municipio de Tepeaca?
La explosión no solo dejó daños materiales y vidrios rotos, puso en riesgo a cientos de familias; también exhibió una presunta red de omisiones, complicidades y falta de supervisión por parte de las autoridades municipales. ¿Por qué nunca actuaron? ¿Quién autorizó el uso de cambio de suelo para estas instalaciones? ¿Quién permitió que operaran durante tanto tiempo sin ser detectadas o sancionadas?
La empresa Global Gas ya se deslindó públicamente de las unidades involucradas, asegurando que las pipas siniestradas no pertenecían a su flotilla. Si esto es cierto, entonces la gravedad del caso aumenta, pues estaríamos hablando de unidades piratas operando de manera ilegal con huachi gas y poniendo en peligro a toda una comunidad.
La ciudadanía merece respuestas claras y contundentes. Es necesario conocer quién es el propietario de esta empresa clandestina y quiénes fueron los funcionarios que, por acción u omisión, permitieron su funcionamiento. Resulta difícil creer que un establecimiento de estas características pudiera operar durante años sin el conocimiento de las autoridades locales.
Hoy, más allá de apagar el fuego, corresponde encender la luz sobre la verdad. La investigación debe llegar hasta las últimas consecuencias y revelar si detrás de este negocio ilegal existe la protección de algún personaje político o de intereses económicos que durante años gozaron de impunidad.
Tepeaca estuvo a punto de vivir una tragedia mayor. Ahora, los poblanos exigimos algo más que explicaciones: exigimos responsables.


