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Así lo Dice Puebla

Venezuela bajo bota castrense

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Así lo dice La Mont
¿Sosiego?: La reconstrucción de Venezuela tras el devastador doble sismo no solo es un reto de ingeniería o de asistencia humanitaria, sino un complejo escenario de reconfiguración del poder real en el terreno. En medio de las ruinas y la desesperación, la gestión de la emergencia quedó concentrada en las manos de un grupo específico de poder: los 320 generales que controlan de manera directa las operaciones y la logística en las zonas afectadas. Este despliegue militar, justificado oficialmente bajo la necesidad de mantener el orden y coordinar las tareas de rescate en la zona cero, funciona en la práctica como la verdadera estructura de mando que dicta el rumbo de la contingencia en el país. El protagonismo absoluto de esta cúpula militar plantea una interrogante sobre la verdadera naturaleza del mando en el Ejecutivo nacional. Aunque formalmente se declaró el estado de emergencia, son estos altos mandos del ejército, y no figuras civiles del entorno político directo como Delcy Rodríguez, quienes ejercen el control con mano dura frente a las dimensiones de la crisis. El desempeño de este bloque de generales evidencia una realidad política, ya que al asumir las riendas operativas de la catástrofe de forma autónoma, reconocen de facto a la presidencia interina como una prolongación del dominio e influencia de Estados Unidos en la política interna. Este pragmatismo militar no borra sus orígenes, pues en su gran mayoría se trata de oficiales cuyas carreras y lealtades estructurales se moldearon bajo el liderazgo del expresidente Hugo Chávez, lo que añade una capa de profunda ambigüedad a su actual sumisión institucional ante las directrices de Washington.

Horizonte: El destino de la estabilidad nacional pende ahora de un hilo estrictamente financiero y geopolítico. Los cálculos iniciales de los daños materiales e infraestructura destruida sitúan el costo total de la recuperación económica y social en 6.700 millones de dólares, lo cual representa aproximadamente el 6% del Producto Interno Bruto del país. Esta multimillonaria inyección de recursos se vuelve indispensable para evitar el colapso total de los servicios públicos y la asistencia social en las regiones costeras y en la capital. La viabilidad de la reconstrucción está sujeta a la rapidez con la que fluyan los fondos internacionales. De no consolidarse la ayuda financiera esperada por parte de la administración en Washington, el vacío de recursos provocará de manera inevitable un escenario de grave inestabilidad interna. Ante la falta de respuestas materiales para la población damnificada, las proyecciones políticas advierten sobre un inminente quiebre del orden actual y el consecuente regreso a un modelo de chavismo de corte radical y línea ideológica ortodoxa qué no culminaría en el aislamiento, sino que contaría con el patrocinio directo y el respaldo estratégico de aliados tradicionales como Cuba y China, quienes buscarían capitalizar el descontento y la parálisis de la reconstrucción para recuperar el control geopolítico absoluto sobre el territorio venezolano.

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