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Por Manuel Ponce de León.
Le dije a usted la semana pasada que la visita del presidente al estado de Puebla, cuando se reunió en Casa Aguayo con el gobernador Barbosa, tenía una razón muy importante.
Le dije a usted que uno de los anuncios del ejecutivo era informarle a su amigo los cambios que llegaron a Morena y la recuperación del proyecto de transformación, en donde el Secretario de gobernación, Adan Augusto López tomaría el control tanto de la revocación de mandato como la Reforma energética.
Y así sucedió este fin de semana en Colima y Sonora, donde el hombre de todas las confianzas de AMLO se subió al templete y abiertamente declaró su apoyo incondicional al presidente al lado de senadores y gobernadores dónde se mandaron mensajes brutales al INE y se anunció su desaparición ante el jubiló de la gente reunida y del propio Mario Delgado que no tuvo más remedio que someterse a quien desde ahora ya manda en Morena.
Solo faltó quién había prometido el sol, la luna y las estrellas a Andrés Manuel en torno a la Reforma energética, el diputado Nacho Mier, que ni por error asomó la cabeza, estaba muy lejos, quizás haciendo remembranzas de lo que pudo haber sido.
Y aunque su diario le siga echando porras, difícilmente recuperará la confianza perdida. Su caída está consumada.
¿Estará pensando aún en ser Gobernador?
Pobre.