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Sin duda la pulcritud con la que se manejo la operación para que Casa Aguayo recuperará al Movimiento de Regeneración Nacional en Puebla fue impecable y no merece reclamo alguno.
En la política, la guerra y el amor todo se vale, aquí ganó el que uso mejor sus cartas, dijera el clásico “Haiga sido como haiga sido”, después de que por la ambición y descuido de Gabriel Biestro se entregó este partido a diferentes manos, que en lugar de consolidarlo lo fraccionaron en varias corrientes y se lo entregaron a impresentables, el sábado recuperó el rumbo que debió tener desde el 2018.
Efectivamente, el trabajo mata grilla y sin hacer mucho ruido, Andrés Villegas Mendoza entrega muy buenas cuentas a Casa Aguayo, hizo un lado las ambiciones y el protagonismo y de manera silenciosa realizó la tarea que otros dejaron a medias porque mostraron sus verdaderos intereses, hoy junto con la diputada con licencia, Olga Lucía Romero García Crespo, ella en la presidencia de Morena y Villegas en la consejería, tendrán la titánica labor de mantener en Casa Aguayo el gobierno de Puebla, recuperar la capital, mantener la mayoría en el congreso y ganar los 216 municipios restantes, además de apoyar al candidato a la presidencia de la 4T, así como los candidatos a las diputaciones federales y senadurías.
Lo que pierde el grupo del ex priísta, Nacho Mier Velazco y Claudia Rivera Vivanco no podrán recuperarlo sino quizás hasta el 2025, donde ya habrán pasado las elecciones y el partido tendrá otro rumbo.
Ahora se quedan fuera de toda posibilidad de alcanzar posiciones para el 24, pues abiertamente se han declarado enemigos de Casa Aguayo, por lo que sería muy recomendable que el resto de consejeros le bajarán tres rayitas y mejor busquen la paz para no quedarse fuera varios años.
Los más tristes tendrán que regresar al morralito, al reboso, a los huarachitos y a los cafés que visitaban antes del 2018, dejando las grandes camionetas y los lujosos departamentos, o de plano vivir en el exilio lejos de Puebla y en su caso buscar otros partidos para tratar seguir viviendo del erario.
La pregunta es ¿Quién los recibirá?
Al tiempo.



