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Tras la designación de su principal rival en el Partido Conservador como Ministro de Economía, su figura perdió autoridad y su salida del poder se tornó inevitable.
Liz Truss, quien asumió el cargo de Primera Ministra y líder del Partido Conservador Británico el pasado 6 de septiembre, anunció su dimisión tras poco más de un mes en el cargo. La dirigente era la mano derecha de Boris Johnson, y tomó control del Gobierno tras su intempestiva salida.
Boris había sido eyectado de Downing Street luego de que su ministro de Economía, Rishi Sunak, intentara quedarse con el control del partido. Sin embargo, en las urnas, Truss vapuleó al dirigente del sector más progresista de los tories.
Ahora, es nuevamente el Ministro de Economía quien fuerza la expulsión del gobierno del Primer Ministro. Liz Truss había designado en el cargo a un economista técnico de corte liberal, el afrodescendiente Kwasi Kwarteng.
Kwarteng impulsó la rebaja de impuestos más grande desde Margaret Thatcher y un paquete desregulatorio que reactivaría el sector industrial y extractivo. Sin embargo, el plan no preveía un ajuste del gasto público para este año (sí lo hacía para el año que viene) y los mercados rechazaron las medidas del gobierno.
Tras una corrida a la libra y una brutal caída de la bolsa de Londres, Kwasi dio un paso al costado. El sector más de izquierda del Partido Conservado presionó y logró colocar a su líder, Jeremy Hunt, al frente del Ministerio.
Hunt es un globalista fanático de la Unión Europea y quien dirigió la campaña del Remain (“Quedarse”) en 2016. Se opone tajantemente al Brexit, quiere subir impuestos, volver a prohibir el fracking y la exploración petrolera marítima.
En su primer día en el cargo, Hunt derogó todas las medidas de su predecesor. Pero el cargo de ministro no fue suficiente. Su bloque de parlamentarios presionó este lunes en la primera sesión con Hunt para que Truss dimitiera.
“No confiamos en la jefa del Gobierno, quien ha perdido toda autoridad tras haber tenido que anular la totalidad de su proyecto político y económico por el caos sembrado en los mercados financieros“, anunciaron.
Tras la sesión, la ministra del Interior, la derechista Suella Braverman anunció su renuncia, asegurando que no puede en buena consciencia trabajar junto a Hunt y su bloque de “conservadores progresistas“.
Evidenciando su total rendición al sector de Hunt, Truss designó en su reemplazo a Grant Shapps, ex ministro de Transporte y abiertamente opositor al gobierno de Boris Johnson y al actual de Liz Truss.
Lo que corresponde es que su salida abra nuevamente las puertas a una elección interna, la tercera en tres años. Sin embargo, Hunt sabe que no tiene el apoyo de los afiliados al Partido Conservador, y así como él perdió la interna contra Boris Johnson y Rishi Sunak perdió contra Liz Truss, los progresistas tienen pocas posibilidades de llegar al poder en unas elecciones internas.
Por lo tanto, se puede esperar alguna jugada política de Hunt para hacerse control del Gobierno posponiendo lo más posible unas elecciones. Por su parte, la derecha dentro del partido buscará forzar unas elecciones a como dé lugar.
En noviembre del 2023 habrá elecciones generales en el Reino Unido. Los conservadores gobiernan el país hace más de una década. En este período el partido se ha corrido a la derecha. Asumió en 2010 David Cameron, un socialdemócrata más bien progresista, quien renunció cuando la población británica aprobó el Brexit.
Su cargo lo tomó Theresa May en 2016, un poco más conservadora, y luego, Boris Johnson, quien hizo campaña presentándose como el “Trump inglés”. Su gobierno falló en tomar medidas de derecha, y tras un choque con su ministro de Economía terminó renunciando, dándole lugar a Liz Truss, quien se respaldó en el sector más de derecha de los tories, representado en Jacob Rees-Mogg, quien asumió como Ministro de Energía e Industria.
Restará por ver quién tomará control del gobierno interino hasta que haya elecciones, y quiénes serán los candidatos. Las encuestas indican que los votantes conservadores quieren ver a Rees-Mogg como candidato, pero el armador político del partido por ahora no ha confirmado sus intenciones, y lo más probable es que vuelva a apoyar a alguien del sector de Boris.



