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A escasos días de iniciar la tradicional celebración del “Día de muertos”, personal de servicios municipales coloca adornos sobre las principales avenidas, centro histórico y kiosco de la capital tlaxcalteca.
Tradicionalmente el 28 de octubre es cuando se colocan las primeras ofrendas dedicadas a los difuntos que tuvieron una muerte trágica, posteriormente el 30 y 31 de octubre se dedican las ofrendas a los niños y niñas que no fueron bautizados, para finalizar con el 1 y 2 de noviembre para todos los difuntos en general.
Si quieres vivir un Día de muertos lo más acercado a las tradiciones prehispánicas y modernas, sin lugar a dudas debes visitar Tlaxcala, pues aquí vemos muestras de una tradición mestiza, en la que sobresalen muchos elementos de la época anterior a la Colonia, las cuales se conservan hasta nuestros días.
Así que, el Día de Muertos en Tlaxcala es una yuxtaposición de dos culturas, en la que sobresalen los elementos indígenas, pero la celebración también está plagada de una fuerte religiosidad católica, o como diría el cronista tlaxcalteca, Desiderio Hernández Xochitiotzin, se trata de “un fenómeno sincrético con una profunda religiosidad”.
Además, ya que en Tlaxcala la presencia indígena es muy fuerte, existen al menos tres formas distintas de festejar Día de Muertos, según ha explicado Hernández Xochitiotzin, estas tres formas corresponde a las tres etnias que tiene mayor presencia en el estado: otomí, náhuatl y olmeca-chichimeca.
