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Por Marco de Núñez
El martes ciudadano de esta semana ocasiono el primer incidente de gravedad donde quedó en evidencia que el rival más débil del barbosismo es el actual secretario de Gobernación, Julio Huerta.
Tanto se pregona en los boletines oficiales, hechos a modo, que el gobierno de Puebla es un gobierno de “puertas abiertas” que manifestantes campesinos de Cholula y policías terminaron envueltos en tremenda riña.
Los quejosos solicitaban se les condone el pago de la verificación ya que los vehículos que utilizan tienen la finalidad de trasladar lo que producen en el campo y no pasan dicha verificación porque son vehículos de modelos muy atrasados.
Lo cierto es que estos manifestantes se hicieron acompañar de una mujer qué le encanta encabezar este tipo de movimientos para después victimizarse y sacar provecho muy a su estilo, cómo lo hizo en Chalchihuapan, y me refiero a una ex diputada federal del PRD qué fue candidata al gobierno de Puebla.
Rox finalmente logró su objetivo ante la incapacidad del área de comunicación social y de gobernación, encabezada por Julio Huerta, quién ahora que ya le soltaron la correa se siente el gran elector, luego de que su fenecido patrón y pariente lo tuviera en el rincón.
Hoy los poblanos ya no sabemos quién es el títere y quién es el titiritero ya que Julio Huerta está más entretenido en buscar una candidatura para el 2024, que dedicarse a hacer su trabajo y quitarle problemas al gobernador Sergio Salomón.
El gobernador de Puebla debe de tomar una decisión tajante y dejar atrás el discurso trillado y descontinuado de que nadie está por encima del imperio de la ley y que la ley para allá y que la ley para acá, lo cierto es que en Puebla no vemos que la ley se aplique a quiénes han desviado recursos en el pasado o quiénes llegan a ser víctimas de la delincuencia en el presente.
Hoy vemos todas las agencias del ministerio público llenas de ciudadanos que exigen justicia ante los lamentables hechos que todos los días son víctimas en este estado, la Fiscalía por su parte les da largas a muchos de estos denunciantes que ni siquiera les toman la denuncia para que estos dejen de ser una cifra negativa en las estadísticas.
El señor gobernador de Puebla debe de entender, que él tiene que dejar una huella en la historia y un legado a sus hijos y nietos, pero sobre todo a los poblanos que vivimos en los 217 municipios, queremos recordarlo como un gobernador justo y magnánimo y no como el bombero que hoy tiene que andar apagando el fuego por qué sus funcionarios no pueden atender los problemas, porque están en todo menos en los problemas que atañen a Puebla.
