Chilenos ratifican la constitución de Pinochet y rechazan el proyecto socialista de Boric

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El “en contra” a la propuesta redactada por la derecha se impuso por más de diez puntos y el gobierno anunció que no habrá un tercer intento durante su gestión.

Por segunda vez en un año, la Constitución de 1980, escrita por Augusto Pinochet, y reformada durante la transición a la democracia, se impuso este domingo por sobre el nuevo texto constituyente que había sido redactado por el Consejo Constitucional.

Luego del fracaso histórico de la primera versión que había confeccionado una Convención Constituyente, que resultó en un texto de extrema izquierda y que fue ampliamente rechazado por la población por casi el 80% de los votos, el Gobierno de Gabriel Boric volvió a insistir con un nuevo documento para reformar la Carta Magna.

Sin embargo, en el nuevo plebiscito de salida, a pesar de que esta vez la derecha había tenido una mayor injerencia y había logrado escribir una nueva Constitución más centrada y sin extremismos progresistas, la población volvió a optar por el documento fundacional de Pinochet.

De esta manera, el voto “en contra” se impuso con un 55,7% de los sufragios ante la opción “a favor”, que llegó a 44,2%. El resultado puso fin a un proceso de cuatro años que surgió en Chile a partir del estallido social de octubre de 2019, que sumó nueve elecciones durante aquel período, y que terminó con dos propuestas elaboradas rechazadas de manera contundente.

“Durante nuestro mandato se cierra nuestro proceso constitucional”, señaló Boric tras la publicación de los resultados, dando a entender que no volvería a intentar una nueva reforma. “El país se polarizó y dividió. La política ha quedado en deuda con Chile”, indicó desde el Palacio de La Moneda.

Pese a la obligatoriedad del voto, la participación de los chilenos fue menor a la del plebiscito del año pasado, lo que se reflejó en el flujo de personas que concurrieron a los centros de votación y en la numerosa cantidad de gente que acudió a las comisarías dispuestas para concretar el trámite.

Este hecho reflejó la apatía y el desgano que predomina en la sociedad chilena frente a un cambio de la Constitución, a pesar de todo lo ocurrido durante el estallido social, y que se intensificó con una larga campaña del miedo por parte de la izquierda.

Tras el fracaso de la izquierda en el plebiscito de 2022 en su primer intento por reformar la Constitución y que le significó una derrota histórica, en esta oportunidad el texto fue impulsado por la centroderecha que tuvo mayoría en el Consejo Constitucional que elaboró la propuesta, cuyo texto exaltó el papel de los privados en la provisión de derechos –tanto en el sistema de pensiones y de salud–, pero que también ratificó el modelo de Estado Social, y mencionaba cuestiones progresistas como el cambio climático.

Tanto la izquierda como la derecha votó en contra del nuevo texto, mientras que la centroizquierda y la centroderecha lo apoyó. Por su parte, el líder de la derecha en Chile, José Antonio Kast, apoyó la aprobación de la Nueva Constitución.

“Los republicanos somos distintos. Cuando ganamos, ganamos y cuando perdemos, perdemos. Y esta noche, una gran mayoría de chilenos ha rechazado la propuesta constitucional que nosotros impulsamos desde el Consejo Constitucional. Y reconocemos esa derrota con mucha claridad y también con mucha humildad”, señaló el presidente del Partido Republicano.

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