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Por Chester Hernández
La situación en Coronango ha llegado a un punto crítico que exige la atención inmediata de las autoridades. Gerardo Sánchez Aguilar, ex presidente municipal, junto con sus hermanos, se ha visto involucrado en un escándalo de corrupción que no puede ser ignorado. Las denuncias indican que esta familia ha estado saqueando recursos y vendiendo tierras, acciones que ponen en jaque la integridad del municipio y su desarrollo.
Es alarmante la falta de transparencia en la gestión de Gerardito, quien debe ser investigado a fondo no solo por el desvío de recursos públicos, sino también por sus presuntos nexos con grupos criminales que operan en la región. Estas conexiones generan un clima de inseguridad y desconfianza, afectando a los ciudadanos que anhelan un gobierno honesto y eficaz.
La Auditoría Superior del Estado tiene la responsabilidad de llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre la administración de Sánchez Aguilar. Es fundamental rastrear el uso de los recursos y el destino de las tierras vendidas, para determinar la magnitud del saqueo y la corrupción que ha afectado a Coronango.
Los habitantes del municipio merecen respuestas y justicia. No se puede permitir que la mafia del poder siga operando impunemente, los habitantes exigen a la secretaría del medio ambiente que ponga un alto al saqueo de tierras de un lote que fue despojado a sus verdaderos dueños por parte de la familia Sánchez Aguilar para vender el usufructo de la Tierra, poniendo en riesgo el bienestar de la comunidad. La corrupción no solo despoja a los ciudadanos de sus derechos, sino que también impide el progreso y desarrollo que Coronango necesita. Es hora de actuar y erradicar estas prácticas que han marcado una era oscura en la historia de esta localidad.

