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Por Chester Hernández
Recientemente, líderes de tianguis y mercados populares en diferentes municipios del estado han alzado la voz para denunciar el creciente problema de la extorsión, el cobro de piso, el secuestro y la presencia de grupos criminales en estas zonas de comercio. Estas prácticas ilegales han puesto en grave riesgo la vida y el bienestar de los comerciantes, quienes, además de enfrentarse a dificultades económicas, deben lidiar con la violencia y la amenaza constante de los delincuentes.
Uno de los episodios más recientes y trágicos ocurrió en el tianguis de Arboledas de Loma Villa, donde un comerciante fue víctima de un acto de violencia que cobró su vida. Este no es un caso aislado, ya que situaciones similares se han registrado en otros mercados populares del estado, como el tianguis de San Martín Texmelucan, el Mercado La Cuchilla, el Mercado Unión Hidalgo, el Mercado Zapata y el Mercado San Isidro, todos ellos afectados por la misma problemática.
Los líderes de estos tianguis y mercados populares han denunciado que, además de la extorsión a los comerciantes, los grupos criminales también están involucrados en otros delitos como el secuestro, lo que ha incrementado el clima de terror y desesperación entre los vendedores. Estos actos, cada vez más frecuentes, no solo afectan la economía local, sino que también atentan contra la seguridad y la paz social en las comunidades.
Ante esta situación alarmante, los comerciantes exigen una acción contundente de las autoridades estatales y federales para frenar la violencia que azota a los mercados populares. Aseguran que se han acercado en varias ocasiones a las autoridades correspondientes, pero que las respuestas han sido insuficientes y, en muchos casos, no se ha logrado una solución efectiva. Los comerciantes insisten en que la presencia de grupos criminales ha llegado a tal punto que su vida y la de sus familias está en constante peligro, lo que pone en riesgo la estabilidad de estos centros de comercio.
Es urgente que las autoridades respondan con eficacia a la demanda de los comerciantes. El crimen organizado debe ser combatido con firmeza y, para ello, es necesario redoblar los esfuerzos en la implementación de estrategias de seguridad más efectivas, que garanticen no solo la justicia, sino también la protección de quienes generan la economía en las comunidades. La situación de los mercados populares no puede seguir siendo ignorada, ya que las consecuencias de la inacción podrían ser devastadoras para los miles de personas que dependen de estos espacios para sobrevivir.
En conclusión, los líderes de tianguis y mercados populares solicitan a las autoridades una respuesta inmediata ante la creciente ola de criminalidad que afecta a sus sectores. La vida de los comerciantes, su trabajo y su seguridad deben ser priorizados, y es hora de que se tomen decisiones firmes para frenar la violencia y restaurar el orden en estos espacios vitales para la economía local.

