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Por Chester Hernández.
La situación en la junta auxiliar de La Resurrección se tornó violenta después de que los resultados de los comicios electorales no fueran del todo satisfactorios para algunos miembros de la comunidad. Griselda Cuatlaxahue, junto con varios familiares, decidió expresar su inconformidad de manera física, protagonizando un altercado con personas cercanas al presidente auxiliar electo, Floriberto Zapotitla, quien resultó electo en el plebiscito reciente.
La riña se desató durante una reunión en la que los inconformes cuestionaron los resultados del proceso electoral. La tensión creció cuando Cuatlaxahue y sus allegados intentaron impugnar el resultado de la elección, lo que derivó en un intercambio de golpes. Floriberto Zapotitla, quien resultó lesionado por los golpes, fue atendido por los servicios médicos locales, quienes confirmaron que presentaba contusiones, aunque su vida no corría peligro.
Este hecho ha generado gran preocupación entre los habitantes de la junta auxiliar de La Resurrección, quienes lamentan que la violencia haya sido el desenlace de un proceso que, en principio, debería haber sido una expresión democrática de la comunidad. Las autoridades locales han comenzado a investigar los hechos y aseguran que tomarán las medidas necesarias para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.
La comunidad se encuentra dividida, con algunos respaldando a los inconformes y otros defendiendo la legitimidad de los resultados. Lo que parece claro es que este conflicto ha dejado una marca en la vida política de la región y que la violencia no debe ser la respuesta a las diferencias en el proceso electoral.
La jornada electoral de La Resurrección, que debió ser un ejercicio de participación y unidad, terminó lamentablemente con un incidente violento, poniendo en evidencia la fragilidad del sistema democrático local y la necesidad de fortalecer los mecanismos de resolución pacífica de conflictos.

