Antorcha manda a sus acarreados a manifestarse a casa Aguayo

Loading

Por Chéster Hernández

La manifestación convocada por la FNERRR en Puebla volvió a exhibir la distancia entre la propaganda y la realidad. Aunque en redes sociales el dirigente estudiantil Andrés Bonilla aseguró que movilizarían a más de tres mil estudiantes, la asistencia real apenas habría alcanzado los 600 jóvenes, muchos de ellos trasladados en camiones y bajo prácticas de acarreo que desde hace años caracterizan a las organizaciones ligadas a Antorcha Campesina.

La diferencia entre las cifras anunciadas y la pobre respuesta ciudadana deja en evidencia el desgaste de una estructura que insiste en inflar números para aparentar fuerza política. A pesar de la intensa promoción en redes y de la presión ejercida en distintas instituciones educativas, la convocatoria terminó siendo un fracaso que no pudo ocultarse ni con fotografías cerradas ni discursos triunfalistas.

Diversos testimonios señalaron además la presencia de menores de edad en la movilización, utilizados como parte de una estrategia para llenar contingentes y simular respaldo estudiantil. La pregunta es inevitable: ¿por qué una organización que presume contar con recursos económicos, negocios y poder político sigue recurriendo al acarreo de jóvenes para mantener vigencia?

Antorcha Campesina ha construido durante décadas un verdadero imperio económico en Puebla. Las más de mil concesiones del transporte público vinculadas a sus grupos, así como restaurantes, hoteles, grúas y corralones, representan ingresos millonarios que contrastan con las condiciones en las que viven muchos de los estudiantes que hoy utilizan como fuerza de choque y relleno político.

Sin embargo, mientras los jóvenes son movilizados para marchar bajo consignas repetidas, los privilegios parecen concentrarse en la cúpula dirigente. Ahí están los señalamientos sobre el helicóptero utilizado por Aquiles Córdova Morán, así como las camionetas de lujo y el ostentoso estilo de vida de integrantes de la familia Córdova, líderes históricos del movimiento antorchista.

A esto se suma una de las acusaciones más recurrentes dentro del magisterio: el presunto cobro de “diezmos” a maestros a cambio de plazas y favores sindicales relacionados con estructuras afines a Antorcha. Prácticas que, lejos de representar una lucha social auténtica, muestran el funcionamiento de un aparato político basado en el control, el clientelismo y la explotación de quienes menos tienen.

La fallida movilización encabezada por Andrés Bonilla y la FNERRR no solo refleja una convocatoria debilitada, sino también el creciente cuestionamiento hacia una organización que durante años ha vivido del discurso de la pobreza mientras sus dirigentes acumulan poder, negocios y privilegios.

Las ironías de la vida mientras los jóvenes de la FNERRR exigen educación digna,

Los hijos de los líderes de antorcha se dan el lujo de estudiar en universidades de lujo e incluso con viajes al extranjero.

Y para muestras quiénes estudiaron en la universidad de las Américas.

Entradas Destacadas