![]()
El teléfono rojo del Salón Oval sonó toda la noche. La promesa de Pochettino no ocurrió, pese a que cuenta con representación en la Casa Blanca. La involuntaria protesta de Freese y Ream a la inusual alineación de Folarin Balogun facilitó una victoria sin mayores apuros a la Bélgica de Rudi García, cuya pragmática pegada trasciende al arte de su extinta ‘época dorada’.
Se dio el lujo el francés de dejar a De Bruyne, Doku y Lukaku en el banquillo para que el reparto resolviera un escándalo que quedó en el campo de juego. El Mundial podrá continuar sin asteriscos, ni partidos extra en tribunales. Y sin Estados Unidos en contienda.
Tras una victoria por 4-1 sobre Estados Unidos en la Copa del Mundo el lunes, un partido que dominó desde el primer minuto, Bélgica no pudo resistirse.
La selección belga se burló de U.S. Soccer, la FIFA y del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la polémica por la anulación de una tarjeta roja que precedió al encuentro.
Después del silbatazo final, la cuenta oficial de la selección de Bélgica en X publicó una imagen de sus jugadores celebrando acompañada de un mensaje de apenas dos palabras:
“Anulen esto”.
Para cualquiera que hubiera seguido mínimamente la Copa del Mundo antes del partido del lunes, el mensaje era claro. La publicación era una indirecta a la controvertida decisión de la FIFA, supuestamente tomada bajo presión del presidente Donald Trump, de anular una tarjeta roja que permitió a Folarin Balogun jugar el encuentro del lunes con Estados Unidos.
La polémica anulación de la tarjeta roja a Balogun
Balogun, máximo goleador de la selección masculina de Estados Unidos (USMNT, por sus siglas en inglés), recibió la tarjeta roja durante la victoria de su equipo sobre Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final el miércoles. De acuerdo con el reglamento de la FIFA, una expulsión con tarjeta roja implicaba que Balogun debía cumplir una suspensión y perderse el partido del lunes.
Muchos observadores consideraron injusta la decisión. Balogun intentó disputar un balón ante Bosnia y Herzegovina y, durante la jugada, pisó el tobillo de un rival. El árbitro no señaló falta en el terreno de juego y tampoco hubo indicios de una intención de lesionar al adversario. El contacto fue consecuencia de una disputa entre dos jugadores por la posesión del balón.
Sin embargo, los árbitros recurrieron al Sistema de Asistencia Arbitral por Video (VAR, por sus siglas en inglés) y transformaron la acción inicialmente no sancionada en una tarjeta roja directa. Balogun fue expulsado del partido y, según las reglas de la FIFA, debía quedar suspendido para el encuentro del lunes.
Excepto que no fue así. El domingo, la FIFA sorprendió al anunciar que la tarjeta roja de Balogun había sido revocada y que el delantero estaría habilitado para jugar.
La decisión rompió con años de precedentes dentro del organismo y se produjo apenas un día antes del partido para el que Bélgica se había preparado bajo la expectativa de que Balogun no estaría disponible. La federación belga presentó una apelación contra la medida, pero no logró revertirla.
Bélgica imita el baile de Trump tras ampliar la ventaja ante Estados Unidos
El lunes, Trump reconoció públicamente lo que ya se había informado previamente: que había llamado a la FIFA para hablar sobre la tarjeta roja y solicitar una revisión del caso porque consideraba injusta la decisión.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, también confirmó que Trump se comunicó con el organismo, aunque aseguró que la resolución se tomó sin ninguna influencia por parte del mandatario estadounidense.
Al parecer, Bélgica no quedó convencida con esa explicación. Cuando marcó su cuarto gol del partido, varios de sus jugadores celebraron con un baile que recordaba claramente a uno de los movimientos que Trump suele hacer durante sus actos de campaña y mítines políticos.
Ese baile en el minuto 90 dio inicio a una celebración belga que probablemente continuará hasta que el equipo cambie el enfoque para enfrentar a España en los cuartos de final el viernes.
Aunque Balogun recibió autorización para jugar el lunes, fue Bélgica la que terminó riendo al final.

