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Atravesar el nuevo distribuidor vial Ejército de Oriente, construido en la zona de Amalucan, a pie se ha convertido en una odisea. La falta de infraestructura vial obliga a decenas de personas a sortear automóviles, algunos a exceso de velocidad, poniendo en riesgo su integridad en cada intento de llegar al otro lado.
El también conocido como Distribuidor Amalucan, en la ciudad de Puebla, diseñado para agilizar el tránsito vehicular, carece de elementos viales accesibles para personas no usuarias de vehículos automotores, como pasos a desnivel, semáforos peatonales, señalización, así como rampas o huellas podotáctiles para personas con discapacidad.
Aunque a inicios de febrero se habilitó el distribuidor vial, todavía continúan las obras en las aceras y parte de las calles laterales, en donde se está aplicando asfalto; sin embargo, se desconoce si dentro de las obras se contempla la creación de elementos para peatones.
En ambos sentidos del puente vehicular, de Amozoc hacia el Centro Histórico de Puebla y viceversa, hace falta infraestructura accesible para trabajadores, estudiantes y vecinos, que se arriesgan cada día buscando brechas entre el tráfico para atravesar la vialidad.
Si bien en el sentido hacia Amozoc hay un puente peatonal, este se encuentra descuidado y, a decir de algunos habitantes, poco accesible para adultos mayores o personas con discapacidad, debido a que tiene una serie de escalones.
Esto obliga a que la mayoría de personas deban caminar por la orilla del arroyo vehicular elevado, cuidando que no pase algún vehículo para cruzar en algún hueco de los bloques de piedra. Ahí, en medio de la vialidad, esperan durante largos minutos hasta encontrar un momento para lanzarse al cruce e intentar caminar lo más rápido posible para llegar al otro lado.
La señora María del Rosario, una mujer de casi 60 años, es una de las decenas de personas que diariamente se ve obligada a cruzar “a la brava” el distribuidor para poder llegar a su espacio laboral, una escuela primaria ubicada en la zona de Amalucan.
Aunque reconoce que transitar por dicho espacio es peligroso, es la única manera de poder llegar a su trabajo. Para ella no es opción cruzar por el puente peatonal ya que físicamente le representa un esfuerzo mayor debido a que en días recientes se lastimó su columna por un accidente que tuvo en la zona durante el periodo de obra.
Cuando estaban en obra, me caí y me lastimé la cadera; ahora no puedo subir ni bajar escaleras; tengo que venirme por la orillita y cruzarme. Voy a que me pongan venda; estoy pagando fisioterapia, medicinas, inyecciones,recuerda.
Ante esto, pide a las autoridades crear pasos a nivel de piso, colocar semáforos o señaléticas para que adultos mayores, como ella, crucen con mayor seguridad. “Esto (la obra) quedó muy feo, la hicieron al trancazo. Aunque están haciendo escaleras debajo del puente, nos va a costar subirlas, y también vamos a tener que fijarnos para cruzar”, agrega.
La misma solicitud hizo Vicenta, dueña de una tienda de abarrotes, quien comenta que tiene un familiar con discapacidad motriz, por lo que no puede cruzar por el puente peatonal y mucho menos por las escaleras que están edificando.
Desde su perspectiva, no contar con un cruce a ras de piso o señalética para poder llegar al otro lado de forma segura es arriesgado e innecesario. Señala que las condiciones de la infraestructura urbana en la zona han sido deficientes desde hace varios años y que recientemente se agudizó con el distribuidor, por lo que considera urgente que se atiendan las necesidades de todas las personas.
A pesar de que en medio del distribuidor, por la parte inferior, se colocaron algunos bolardos y banquetas, estas herramientas no son suficientes para la seguridad de los peatones, pues todavía se ven obligados a correr entre los coches para llegar a la banqueta.
Metros más adelante, el atravesar se convierte en una labor más complicada debido a que vendedores ambulantes ocupan la mayoría de la banqueta y cuando las personas corren del arroyo vehicular a dicha zona, se ven obligados a frenar por los puestos.
También se enfrentan a la presencia fija de camiones de transporte público, ya que se mantienen a un costado de la vialidad para esperar pasaje; sin embargo, entorpecen el cruce rápido de las personas.
Del otro extremo del distribuidor sucede lo mismo. En este caso existe un hueco entre los muros de contención, en medio de la vialidad, que les permite esperar con un poco de seguridad, mientras pasan los vehículos y “se avientan” para llegar al otro extremo.
Dulce, madre de una menor de edad, debe cruzar este tramo diariamente para llevar a su hija a clases; asegura que tiene que hacer frente a los obstáculos que afectan la movilidad segura en este lugar.
Según la ama de casa, cruzar con su pequeña hija es peligroso, pero es la única forma de hacerlo, por lo que debe sostener su mano con fuerza y correr para llegar sanas y salvas a la banqueta.
“Está muy feo para atravesar, no hay señales ni semáforos ni nada. Siempre tenemos que cruzar a la brava para que no pase nada. Es muy complicado y luego los camiones están aquí estorbando, entonces hay que estar atentas en todos lados”, enfatiza.
