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Por Chester Hernández
Quién es? Manuel Pinto, autodenominado líder de la Central de Abastos, ha sido objeto de serias acusaciones por parte de locatarios y comerciantes ambulantes. A pesar de no contar con bodegas ni un respaldo legítimo, se ha erigido en una figura de control, cobrando cuotas que oscilan entre los 5 y 80 mil pesos a quienes venden sus productos en este importante punto de comercio. Esta situación ha generado un clima de descontento y miedo entre los vendedores, quienes ven en Pinto a un extorsionador que se aprovecha de su vulnerabilidad.
Es fundamental recordar que Pinto fue un ferviente promotor de la candidatura de Eduardo Rivera a la gubernatura, organizando eventos en la central para fortalecer su imagen. Sin embargo, la relación entre Pinto y las autoridades municipales parece haberse convertido en un círculo vicioso, donde el líder informal no solo ejerce control sobre los comerciantes, sino que también se dedica a decomisar mercancías a su antojo.
Los locatarios exigen a las autoridades poner un alto a estas prácticas ilegales. La Central de Abastos, en lugar de ser un espacio de oportunidad y crecimiento económico, se ha convertido en un lugar de temor y extorsión. Es imperativo que las autoridades municipales actúen con urgencia para desmantelar este esquema de extorsión y proteger a quienes se esfuerzan por ganarse la vida honestamente. La situación actual no solo afecta a los comerciantes, sino que también perjudica la imagen de la administración local, que debe garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos.


