¿Desconoce José Chedraui la bioética social? El abandono urbano como reflejo de gobierno

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Por Chéster Hernández
La imagen del Zócalo de Puebla impecable, pulcro y listo para la fotografía oficial contrasta de manera alarmante con la realidad que se vive en gran parte del municipio. Mientras el corazón turístico recibe atención constante, las entradas y salidas de la ciudad, los parques, jardines y, sobre todo, las 17 juntas auxiliares permanecen en el abandono. La pregunta es inevitable: ¿esa es la visión de gobierno que se quiere proyectar desde la presidencia municipal de Puebla encabezada por José Chedraui?
Desde hace más de un año, múltiples espacios públicos evidencian el descuido. Calles con basura acumulada, áreas verdes sin mantenimiento, luminarias inservibles y una clara falta de atención a zonas que no forman parte del circuito turístico. Esta situación no solo afecta la imagen urbana, sino que también impacta directamente en la calidad de vida de miles de ciudadanos que diariamente transitan por estos espacios.
Aquí es donde surge un cuestionamiento de fondo: la bioética social, entendida como la responsabilidad de las autoridades de garantizar condiciones dignas, equitativas y justas para toda la población, parece ausente en la práctica gubernamental. No se trata únicamente de limpiar espacios visibles, sino de asumir un compromiso real con el bienestar colectivo.
La responsabilidad es clara. La administración municipal no puede limitarse a mantener en buen estado únicamente aquello que resulta conveniente para la imagen pública. Gobernar implica atender de manera integral todo el territorio, sin distinciones ni zonas de primera y de segunda. Las entradas y salidas de Puebla son la carta de presentación para quienes llegan, y hoy, lejos de dar la bienvenida, reflejan abandono y desinterés.
Más preocupante aún es el silencio en torno al uso del presupuesto. ¿Dónde están los recursos destinados al mantenimiento urbano? ¿En qué se están invirtiendo los fondos públicos si las condiciones de los espacios municipales no mejoran? La falta de transparencia alimenta la percepción de ineficiencia y, en el peor de los casos, de negligencia administrativa.
Sin embargo, en contraste con esta inacción municipal, resulta necesario destacar el trabajo realizado desde el gobierno estatal. Bajo el liderazgo del gobernador Alejandro, se han impulsado acciones visibles para mejorar infraestructura, atender espacios públicos y responder a demandas ciudadanas que, en muchos casos, han sido desatendidas por el ámbito municipal. Esta intervención no debería ser la norma, pero sí evidencia que cuando hay voluntad política, los resultados pueden alcanzarse.
A esto se suma un hecho que no puede pasarse por alto: la intervención del gobierno estatal en tareas que corresponden directamente al municipio. Cuando otras instancias tienen que asumir responsabilidades básicas como el mantenimiento de espacios públicos, queda en evidencia una falla estructural en la gestión local. No se trata de coordinación, sino de omisión.
Las juntas auxiliares, históricamente relegadas, siguen esperando acciones concretas. No basta con discursos ni promesas; se requieren resultados visibles y sostenidos. La ciudadanía no pide privilegios, exige condiciones dignas en su entorno inmediato.
La administración municipal tiene ante sí una oportunidad —y una obligación— de corregir el rumbo. Limpiar el Zócalo no es suficiente. Puebla es mucho más que su centro histórico, y gobernarla implica asumir esa realidad con responsabilidad, compromiso y, sobre todo, resultados tangibles.
Porque una ciudad no se mide por la apariencia de su plaza principal, sino por el estado en que viven todos sus habitantes.

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