Día del Maestro: Entre la Vocación y la Vergüenza

Loading

Por Chester Hernández.
Hoy, 15 de mayo, se celebra el Día del Maestro en México. Un día que debería estar reservado para rendir homenaje a quienes, con entrega, vocación y sacrificio, dedican su vida a educar a niños y jóvenes. A esos verdaderos mentores del pizarrón que, sin importar las inclemencias del tiempo, caminan kilómetros para llegar a las comunidades más apartadas. A quienes enseñan en salones improvisados, con recursos mínimos pero con el alma puesta en cada lección. Para ellos, nuestra gratitud y respeto.

Sin embargo, no todo es digno de celebración.

También hay un lado oscuro dentro del sistema educativo: personajes que no merecen ser llamados maestros. Hombres y mujeres que han hecho de la docencia un negocio, que se refugian detrás de sindicatos y comisiones para evitar la responsabilidad de estar en el aula. Algunos convierten las escuelas en trincheras políticas, otros en centros de holgazanería. Y lo más indignante: hay quienes usan las aulas como cantinas, manchando el prestigio de toda una profesión.

Estos falsos docentes no están interesados en formar ciudadanos ni en transmitir conocimientos. Su prioridad es el beneficio personal, no el bienestar del alumnado. Son los primeros en exigir derechos, pero los últimos en cumplir con sus deberes. No enseñan, no inspiran, no aportan. Solo ocupan un espacio que debería pertenecer a alguien con verdadera vocación.

Hoy, más que felicitar, es momento de exigir. De reconocer a los buenos maestros, sí, pero también de señalar a los que denigran el noble oficio de educar. Porque no se puede construir un mejor futuro mientras haya quienes convierten las aulas en cantinas y la educación en una farsa.

La educación merece respeto. Y los verdaderos maestros también.

Entradas Destacadas