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Por Chester Hernández
La Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) 28 de Octubre, organización que por décadas ha exigido alto a la represión y justicia para sus integrantes, hoy exhibe un preocupante doble discurso. Mientras clama por diálogo y respeto desde los espacios públicos, intimida, hostiga y amedrenta a reporteros y fotógrafos de distintos medios de comunicación que cubren sus actividades.
Este comportamiento contradice frontalmente sus exigencias de libertad de expresión y derecho a la manifestación. Es inaceptable que una organización que pide respeto institucional no lo practique con quienes ejercen la labor periodística, indispensable para la transparencia y la vida democrática. Resulta contradictorio que quienes denuncian represión, actúen con autoritarismo frente a la prensa.
Durante una reciente rueda de prensa, Rubén Sarabia “Simitrio”, líder visible de la organización, exigió al gobernador del estado, Alejandro Armenta, que agilice las investigaciones por el asesinato de Néstor Garduño, miembro de su agrupación. Señaló que, de no haber justicia, el gobierno se convierte en cómplice de los hechos. Al mismo tiempo, reiteró el llamado a que se sustituya la represión por el diálogo, para atender las demandas históricas de la UPVA.
No obstante, esas palabras contrastan con la actitud beligerante que mantienen sus miembros hacia medios de comunicación. Es legítimo exigir justicia y espacios de interlocución institucional, pero es inaceptable hacerlo mientras se coarta la labor periodística con amenazas y hostigamientos.
Sarabia anunció que continuarán en pie de lucha hasta lograr una mesa de diálogo con el Ejecutivo estatal y convocó a una marcha el próximo 26 de junio. Sin embargo, si la UPVA quiere recuperar legitimidad y apoyo social, debe empezar por actuar con coherencia y respetar las libertades que exige para sí, incluyendo la libertad de prensa.
La 28 de Octubre no puede seguir pidiendo trato digno mientras agrede a quienes solo hacen su trabajo. La congruencia, no la intimidación, es la base de cualquier lucha legítima.



