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Por Chéster Hernández
En el municipio de Cuautlancingo la miseria no es discurso: es una realidad que mata, y lo hace ante la mirada indiferente del presidente municipal Omar Muñoz, quien hasta hoy no ha explicado dónde está ni en qué se gasta el dinero del DIF municipal.
El hecho más reciente y doloroso ocurrió el martes por la mañana, cuando vecinos que caminaban por la calle Xalatla alertaron a las autoridades sobre la presencia de una mujer tirada en la vía pública. Paramédicos y elementos de Seguridad Pública acudieron al sitio y confirmaron que, en la parte posterior de la capilla del Tepeyac, se encontraba una mujer de entre 40 y 45 años de edad sin signos vitales.
Luego de la valoración correspondiente, se informó que no presentaba huellas de violencia. Habitantes de la zona señalaron que vivía en situación de calle, por lo que la causa probable de su muerte fueron las bajas temperaturas.
Esta muerte no puede explicarse como un accidente ni como una tragedia inevitable. Es el resultado de la omisión del gobierno municipal. En Cuautlancingo no hay albergues suficientes, no hay operativos reales de protección social y no hay una política efectiva para atender a las personas en situación de calle, pese a que existe un presupuesto etiquetado para ello.
Mientras los más pobres duermen en banquetas y mueren de frío, el presidente municipal Omar Muñoz y su grupo cercano presumen una vida de privilegios, alejados de la realidad que dicen gobernar. El contraste es insultante: el abandono para el pueblo, la comodidad para el poder.
El discurso de “los pobres son primero” se desmorona cuando los pobres no importan, cuando no hay asistencia, cuando el DIF municipal brilla por su ausencia y cuando nadie da la cara para explicar qué se está haciendo con los recursos públicos destinados a la asistencia social.
Hoy, Cuautlancingo tiene una muerte más que cargarle a la indiferencia oficial. Y tiene también un presidente municipal que debe rendir cuentas, porque gobernar no es repetir consignas ni posar para la foto:
gobernar es evitar que la gente muera en la calle.
