Golpe de Estado en Níger

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Una vez más, un país de África Occidental cae en manos militares tras un nuevo golpe de Estado en Níger, que se suma a los golpes anteriores en Malí y Burkina Faso, entre otros países de la región que han sufrido el mismo destino. 

El presidente de Níger, Mohamed Bazoum, fue destituido del poder esta semana por un golpe militar. El miércoles temprano, los guardias presidenciales, encabezados por el general Omar Tchiani, lo arrestaron y asumieron la presidencia.

El coronel Amadou Abdramane, portavoz del Ejército de Níger, flanqueado por otros nueve oficiales, dijo ante la televisión nacional de la nación de África Occidental que las fuerzas de defensa y seguridad habían decidido “poner fin al régimen democrático debido al deterioro de la situación de seguridad y la mala gobernanza”.

Adicionalmente, Abdramane anunció el cierre de las fronteras de Níger y declaró un toque de queda nacional junto con la suspensión de todas las instituciones del país. “Esto sigue al continuo deterioro de la situación de seguridad, la mala gestión social y económica“, agregó el coronel del Ejército.

En este sentido, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, instó el jueves a los militares a liberar al ahora ex presidente Bazoum, de manera “inmediata e incondicionalmente”. No obstante, los soldados advirtieron contra cualquier intervención extranjera, luego de asegurar que respetarán el bienestar de Bazoum.

Al día siguiente, durante la jornada del jueves, el Ejército declaró lealtad al coronel Abdramane, quien sentenció que todas las actividades de los partidos políticos en Níger han sido suspendidas hasta nuevo aviso.

En un comunicado publicado el jueves en Twitter, el jefe del Estado Mayor del Ejército, Abdou Sidikou Issa, confirmó su complicidad con el golpe y dijo que la decisión era necesaria para “evitar una confrontación mortal entre las diversas fuerzas“.

El golpe militar en Níger, que se suma a una larga serie de golpes de Estado en la región de África Occidental y Central desde 2020, todos promovidos por Rusia, y en particular, por los mercenarios del Grupo Wagner.

Al igual que en el caso de Níger, desde 2020 a la fecha, otros cinco países han caído recientemente bajo control de militares pro-rusos. Hubo dos golpes de Estado en Malí, además de otros dos en Burkina Faso, uno en Chad, otro en Guinea y, recientemente, otro en Sudán.

En Malí, el general Assimi Goita tomó el control del país en julio del 2020 y luego en mayo del 2021 volvió a hacer un golpe para sacar al presidente de transición que él mismo había puesto. En Chad, en abril del 2021, tras la muerte de Idriss Déby, el Ejército tomó control del país y colocó a su hijo, Mahamat Déby, como presidente de facto.

Por su parte, en Guinea, el comandante de las Fuerzas Especiales, el coronel Mamady Doumbouya, derrocó al presidente Alpha Conde en septiembre de 2021. Un año antes, Conde había cambiado la constitución para eludir los límites que le habrían impedido presentarse a un tercer mandato, lo que provocó disturbios generalizados y llevó al ascenso de los militares.

En octubre del 2021, el general Abdel Fattah al-Burhan tomó control del poder a través de un nuevo golpe de Estado contra el Gobierno de Transición Militar, eliminando a la facción pro-EEUU de la coalición militar que venía gobernando el país desde 2019. Actualmente, Sudán se encuentra en una brutal guerra civil por el control del poder.

En Burkina Faso, en enero del 2022, el teniente coronel Paul-Henri Damiba dio un golpe de Estado y se instaló como presidente de facto, pero fue destituido unos meses después, en octubre de ese año, por el capitán Ibrahim Traoré.

En todos los casos, estos países africanos con enorme influencia francesa tenían gobiernos democráticos alineados con Estados Unidos y Europa, pero los golpes militares pro-rusos han creado una suerte de cortina de hierro en contra de la OTAN en África central.

Todo esto ha contribuido a la inestabilidad en una región que había comenzado a deshacerse de su reputación de “cinturón golpista”, volviendo al círculo continuo de golpes de Estado contra gobiernos poco legítimos a la vista de las Fuerzas Armadas y sectores de la sociedad civil.

Cabe resaltar que hubo un intento frustrado de golpe de Estado en Níger en marzo de 2021, cuando una unidad militar intentó tomar el palacio presidencial pocos días antes de que el recientemente elegido Bazoum prestara juramento.

También es menester recordar que la elección de Bazoum fue la primera transición democrática del poder en un Estado que ha sido testigo, ahora, de cinco golpes militares desde lograr la independencia de Francia en 1960. 

Luego de lo sucedido, tanto la Unión Africana como el bloque regional de África Occidental, ECOWAS, condenaron lo que llamaron un intento de golpe de Estado. Por su parte, el presidente de Benín, Patrice Talon, voló a Níger el miércoles por la tarde para evaluar la situación después de reunirse con el presidente nigeriano y presidente de la CEDEAO, Bola Tinubu.

“Se utilizarán todos los medios, si es necesario, para restaurar el orden constitucional en Níger, pero lo ideal sería que todo se hiciera en paz y armonía“, dijo Talon a los periodistas en Abuja, la capital de Nigeria.

Habiendo sido colonia francesa en el pasado, Níger ha estado sirviendo como centro para las operaciones de Francia contra los grupos armados y terroristas en la región luego de que las tropas del país europeo fueran expulsadas tanto de Malí como de Burkina Faso tras la llegada de los gobiernos militares en ambos países. Por demás, Níger es también un aliado clave de la Unión Europea (UE) en la lucha contra la migración irregular procedente del África Subsahariana.

Cabe también destacarse que Níger es un gran productor de uranio, el cual se utiliza para abastecer, entre otros, al mercado estadounidense y francés. Aparentemente, Francia importa más del 50% del uranio extraído en Níger para alimentar las plantas de energía nuclear francesas, además de que de este país proviene un tercio del uranio utilizado por los reactores de franceses.

Además, Estados Unidos asegura haber gastado alrededor de 500 millones de dólares desde 2012 para ayudar a Níger a aumentar su seguridad. En este sentido, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, quien habló con Bazoum cuando estaba detenido en el palacio presidencial, dijo que la asociación económica y de seguridad de Estados Unidos con Níger dependía de la continuación de la gobernabilidad democrática.

Por último, Alemania anunció en abril que participaría en una misión militar europea de tres años destinada a mejorar el ejército del país, lo cual ahora es una incógnita. “Bazoum ha sido la única esperanza de Occidente en la región del Sahel. Francia, Estados Unidos y la UE han gastado gran parte de sus recursos en la región para reforzar a Níger y sus fuerzas de seguridad“, dijo Ulf Laessing, jefe del programa del Sahel para el grupo de expertos alemán Konrad-Adenauer-Stiftung.

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