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Así lo dice La Mont
Horizonte: El panorama político y social guerrerense se encuentra en ebullición donde la gobernanza se confunde con la permanenci. La pregunta sobre si los Salgado continuarán dominando el estado no es solo un asunto de linaje, sino de la estructura de poder que Félix Salgado Macedonio consolidó desde la campaña para gobernador de 1999. A pesar de que Evelyn Salgado Pineda ocupa la titularidad del Ejecutivo, la sombra de su padre desafía las formas tradicionales de la política. La posibilidad de que el clan se mantenga en el poder más allá de este sexenio depende de la capacidad de Morena para digerir sus propias contradicciones internas y de la resistencia de una sociedad que, aunque les otorgó el voto, vive bajo el asedio constante de la violencia. La reciente discusión sobre la “Ley Esposa” o reformas que limitan el nepotismo a nivel nacional pone una barrera legal a estas aspiraciones, pero en Guerrero, la política plantea sus propias reglas, y Félix Salgado ya manifestó que su capital político sigue vigente para el próximo año.
Señal: La administración de Evelyn Salgado quedó marcada por episodios de violencia que desafían cualquier i narrativa oficial sobre la pacificación. El evento más atroz fue el asesinato de Alejandro Arcos Catalán, alcalde de Chilpancingo PRI, quien a solo seis días de tomar protesta en octubre de 2024, fue decapitado y su cabeza expuesta sobre el toldo de un vehículo. Este acto no fue un hecho aislado, sino la culminación de una serie de ataques contra la administración local que incluyeron el asesinato de su secretario general, Francisco Tapia, apenas tres días antes. Desde 2022, la lista de ediles y funcionarios municipales caídos es extensa y dolorosa; se registran casos como la masacre en San Miguel Totolapan, donde el alcalde Conrado Mendoza y otras dieciocho personas fueron ejecutadas por grupos armados, lo que evidenció que el poder municipal es el eslabón más débil y codiciado por el crimen organizado.
Escenario: Esta violencia no se distribuye de manera uniforme, sino q se concentra en regiones específicas que se convirtieron en auténticos campos de batalla. La Tierra Caliente, históricamente una zona de conflicto, es un enclave de alta peligrosidad debido a su posición estratégica para el trasiego de drogas y la explotación de recursos. La región Centro, con Chilpancingo como epicentro, observa un recrudecimiento de las hostilidades debido a la disputa por el control de las rutas de transporte y el cobro de piso. La Montaña y la Costa Grande no se quedan atrás; en estas zonas, el abandono institucional permite que la ley del más fuerte se imponga sobre el Estado de derecho. Acapulco, el puerto que alguna vez fue el orgullo turístico de México, hoy se debate entre la reconstrucción tras fenómenos naturales y una inseguridad estructural que mantiene a su población en estado de alerta permanente. Detrás de esta espiral Delincuencial se encuentran organizaciones delictivas con una estructura casi paramilitar. La Nueva Familia Michoacana, bajo el mando de los hermanos Hurtado Olascoaga, mantiene su zona de Influencia en Tierra Caliente. En la zona centro y la montaña, grupos como Los Tlacos y Los Ardillos se disputan su zona de Influencia , extendiendo su control incluso a la distribución de productos básicos y servicios públicos. En Acapulco, la fragmentación del Cártel Independiente de Acapulco (CIDA) y la incursión de células ligadas al Cártel de Jalisco Nueva Generación y facciones de los Beltrán Leyva, como Los Rusos, generan un caos de violencia atomizada donde las treguas son frágiles y las traiciones constantes. Estos grupos no solo dominan el mercado de las drogas, sino que concentran la economía local a través de la extorsión sistemática. Hacia la contienda del 2027, el estado de Guerrero se perfila como un laboratorio de la resistencia y la transformación política. La hegemonía de Morena se verá puesta a prueba por el desgaste natural del ejercicio del poder y la incapacidad de frenar la espiral de violencia. Dentro del propio partido oficial, las fisuras son evidentes; el distanciamiento entre figuras clave sugiere una batalla interna por la sucesión que podría ser tan encarnizada como la competencia externa. La oposición, aunque debilitada, busca capitalizar el descontento social derivado de la inseguridad, aunque carece todavía de un liderazgo que unifique las diversas corrientes críticas. El 2027 no será solo una elección de nombres, sino un referéndum sobre el modelo de seguridad y la estructura de clanes que ha definido a la entidad en el último lustro. Un componente crucial en esta dinámica política es el evidente distanciamiento entre la gobernadora Evelyn Salgado y la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez. Aunque ambas pertenecen al mismo movimiento, la relación ha estado plagada de tensiones públicas y privadas. Los roces han surgido por la gestión de la crisis de seguridad en el puerto, el manejo de los recursos tras los desastres naturales y fundamentalmente, por el control de las estructuras territoriales del partido en la ciudad más importante del estado. Abelina López ha denunciado en diversas ocasiones lo que percibe como una “elección de Estado” o intervenciones indebidas en los procesos internos de Morena, mientras que el gobierno estatal ha respondido con auditorías y señalamientos administrativos. Este conflicto no es menor, pues representa el choque entre dos visiones del poder: una ligada al linaje Salgado y otra que intenta construir una base de apoyo autónoma en el corazón económico de Guerrero.


