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Por Chéster Hernández
La administración encabezada por Roberto Solís atraviesa uno de los momentos más cuestionados por la ciudadanía de Huejotzingo. A pocos meses de gobierno, el municipio enfrenta un evidente incremento en la inseguridad, la falta de obra pública y una alarmante ausencia de visión para el desarrollo de la región.
Lejos de representar un cambio positivo, el gobierno municipal parece haber quedado rebasado por la realidad. Los habitantes denuncian un aumento considerable en los robos y actos delictivos, mientras que las extorsiones presuntamente cometidas por elementos de Seguridad Pública han generado indignación y desconfianza entre la población.
La situación se agrava al conocerse que la corporación policiaca de Huejotzingo se encuentra entre las que no cuentan con el Certificado Único Policial (CUP), documento indispensable para garantizar que los elementos cumplen con los controles de confianza, capacitación y profesionalización necesarios para desempeñar su labor. La falta de certificación refleja el abandono institucional y la poca importancia que la administración municipal otorga a la seguridad de los ciudadanos.
En materia de infraestructura, la realidad tampoco favorece al alcalde. La obra pública es prácticamente inexistente y el municipio permanece estancado, sin proyectos de modernización ni estrategias claras de crecimiento. Huejotzingo continúa atrapado en el rezago, como si el tiempo se hubiera detenido en la década de los años setenta.
La falta de capacidad administrativa y la mala aplicación de programas gubernamentales han impedido que los beneficios lleguen a las familias que más lo necesitan. Mientras otros municipios avanzan en inversión, desarrollo urbano y fortalecimiento institucional, en Huejotzingo prevalece la improvisación y la ausencia de resultados.
Ciudadanos y diversos sectores sociales comienzan a cuestionar seriamente si Roberto Solís cuenta con la preparación, experiencia y liderazgo necesarios para gobernar un municipio con tantas necesidades. La percepción crece día con día: el cargo le quedó grande y Huejotzingo hoy paga las consecuencias de un gobierno sin rumbo, sin estrategia y sin resultados visibles para su gente.
