Israel y el Líbano firman un acuerdo “histórico” para compartir gas natural

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Los dos países, que técnicamente siguen en guerra, han alcanzado un acuerdo de explotación de las reservas submarinas de gas natural en zonas del Mediterráneo oriental reclamadas por ambas naciones.

Israel y el Líbano, que no tienen relaciones diplomáticas y están aún técnicamente en guerra desde la creación del Estado de Israel en 1948, alcanzaron un acuerdo “histórico” mediado por Estados Unidos para solventar una vieja disputa sobre sus fronteras marítimas que puede desbloquear la explotación de los recursos de gas de la zona.

Ambos países “alcanzaron un acuerdo histórico que resuelve la disputa marítima”, dijo en un comunicado oficial el primer ministro israelí Yair Lapid, que lo definió como un “hito histórico que reforzará la seguridad de Israel”.

“Éste es un logro histórico que fortalecerá la seguridad de Israel, inyectará miles de millones en la economía israelí y garantizará la estabilidad de nuestra frontera norte”, confirmó el mandatario israelí, quien además aseguró que el borrador “cumple todos los principios económicos y de seguridad establecidos por Israel”.

“Todas nuestras demandas fueron satisfechas, los cambios que pedimos fueron corregidos. Protegimos los intereses de seguridad de Israel y estamos en camino de un acuerdo histórico”, dijo el martes Eyal Hulata, líder negociador de Israel para este acuerdo.

El acuerdo debe ser presentado el miércoles en el Consejo de Seguridad de Israel, y después al Gabinete de gobierno interino, al cual convocó para una sesión extraordinaria para discutir el acuerdo. Finalmente, el mismo debe ser presentado ante el Parlamento, que debe pronunciarse.

El acuerdo es resistido por las facciones más conservadores de Israel, pues alegan que el mismo otorga demasiados beneficios a grupos como Hezbolá. Entre ellos, se ubica el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, quien lidera las encuestas y está a un paso de volver al poder en noviembre.

Bibi rechazó el acuerdo, y acusó a Lapid y a su gobierno de haber cedido al “chantaje” de Hezbolá, movimiento político y guerrillero financiado por Irán. “No se trata de un acuerdo histórico sino de una capitulación histórica“, sentenció Netanyahu.
Benjamin Netanyahu.

El presidente libanés, Michael Aoun, había dicho anteriormente que la propuesta final enviada por el representante estadounidense Amos Hochstein era “satisfactoria para el Líbano” y dijo que esperaba anunciar “lo antes posible” los límites acordados.

Estados Unidos mediaba desde hace dos años entre estos vecinos para resolver la disputa fronteriza en una zona del Mediterráneo rica en recursos gasísticos, un acuerdo que había empezado el ex presidente Donald Trump pero que los demócratas tomaron. Su enviado presentó una propuesta a principios de mes, que pareció recibirse con buenos ojos por ambas partes.

La negociación ha sufrido varios reveses desde la llegada de Biden, pero logró avances en las últimas semanas, ya que se resolvió que ambas partes van a obtener ingresos de los yacimientos del mar Mediterráneo.

El fin de semana hubo un “intenso diálogo” entre los dos equipos negociadores a través de Hochstein hasta llegar a un borrador que hoy ha sido aceptado por ambas partes, confirmaron fuentes israelíes. “Las negociaciones fueron de gran ayuda y las brechas se cerraron en la última semana“, dijo Hochstein.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, elogió el acuerdo como “un avance histórico”, e instó a todas las partes a cumplir lo negociado. “Los gobiernos de Israel y el Líbano acordaron poner fin formalmente a su disputa sobre la frontera marítima”, dijo en un comunicado; y agregó que “ahora es fundamental que todas las partes mantengan sus compromisos y trabajen para su implementación“.
El presidente libanés Michel Aoun, a la derecha, se reúne con el enviado de Estados Unidos para Asuntos Energéticos, Amos Hochstein, en el palacio presidencial, en Beirut, Líbano.

Por su parte, a la espera de que Líbano confirme formalmente que acepta el acuerdo, el presidente libanés, Michel Aoun, consideró “satisfactorio” el borrador final que le fue presentado hoy, ya que “preserva los derechos del Líbano a su riqueza natural”, cuando el país sufre una de las peores crisis económicas de su historia y carece de fuentes energéticas para siquiera proporcionar electricidad a la población.

“La versión final de esta oferta es satisfactoria para el Líbano porque cumple con las demandas libanesas que fueron el centro de un largo debate en los últimos meses, y requirieron esfuerzo y muchas horas de negociaciones difíciles y complejas“, anunció la Presidencia del país árabe en un comunicado.

El acuerdo ha sido firmado bajo el visto bueno de Hezbolá, lo cual supone que Irán también está de acuerdo con la misma. La agrupación chiíta controla buena parte del actual gobierno libanés, y su influencia en la toma de decisiones es total.

El anuncio se produce cuando faltan 20 días para el fin del mandato presidencial del presidente libanés, Michel Aoun, una fecha que coincide con las legislativas israelíes del primero de noviembre, que podría implicar el retorno al poder de Benjamín Netanyahu.

El borrador final se presentará al gobierno provisional israelí para su aprobación, apenas unas semanas antes de las quintas elecciones del país en cuatro años. Si bien no han habido detalles, el Likud, partido de derecha de Netanyahu, podría rechazar el acuerdo en el órgano legislativo.

En caso de ser aprobado, se espera que el acuerdo sea firmado el próximo 20 de octubre, y pondría fin a una larga disputa sobre unos 860 kilómetros cuadrados (330 millas cuadradas) del Mar Mediterráneo, que cubre los campos de gas Karish y Qana.

En este sentido, el acuerdo prevé dejar bajo control israelí el yacimiento de Karish y conceder a Líbano el campo de gas de Qana, situado más al noreste. Sin embargo, una parte de estos yacimientos superan la línea fronteriza entre ambos países, por lo que se tuvo que resolver la disputa territorial.

Si bien los detalles del acuerdo no se han publicado formalmente, los funcionarios dijeron que la propuesta de la semana pasada otorgó a Jerusalén el reconocimiento internacional de su límite marcado por boyas a cinco kilómetros (3,1 millas) de la costa de la ciudad norteña de Rosh Hanikra, que Israel estableció en 2000 después de retirarse del sur del Líbano. Después de eso, la frontera de Israel seguirá el borde sur del área en disputa conocida como Línea 23.

El Líbano disfrutará de los beneficios económicos del área al norte de la Línea 23, incluido el campo de gas de Qana, aunque un alto funcionario israelí dijo que Jerusalén recibirá una compensación por renunciar a los derechos de Qana, una parte de la cual radicará en lo que el acuerdo reconoce como aguas israelíes.

En un contexto de escasez de gas en Europa por la invasión de Ucrania, Israel quiere empezar cuanto antes la explotación en Karish para exportar hacia suelo europeo, incluso si esto significa ceder los derechos de explotación de otro campo.

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