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Por Chester Hernández
En Puebla capital gobierna la apatía. Mientras el gobernador Alejandro Armenta recorre el estado, supervisa obras, enfrenta problemas y da la cara a los poblanos, el presidente municipal José Chedraui parece atrapado en una administración lenta, gris y completamente desconectada de la realidad que viven miles de poblanos todos los días.
La pregunta ya no es dónde está el alcalde, sino qué hace realmente además de pedir millones de pesos para supuestas obras públicas que nadie ve. Puebla capital continúa hundida entre baches, inseguridad, desorden y abandono, mientras el Ayuntamiento opera con una pasividad insultante para los poblanos.
La administración de José Chedraui avanza a paso de tortuga. Tal parece que al edil le dieron “caldo de caracol”, porque su gobierno simplemente no reacciona. Las calles permanecen deterioradas, los servicios públicos son deficientes y las colonias populares siguen esperando respuestas que nunca llegan.
Lo más grave es que mientras el gobernador Alejandro Armenta impulsa trabajo y coordinación institucional, sus llamados parecen perderse en el vacío ante un presidente municipal incapaz de seguir el ritmo de las necesidades de Puebla capital. El contraste es evidente: de un lado hay trabajo y presencia; del otro, excusas y lentitud.
La inseguridad también se ha convertido en una bomba de tiempo. Los robos han aumentado y la autoridad municipal parece rebasada o simplemente indiferente. En zonas como San Bartolo, vecinos denuncian la operación de verdaderas cantinas al aire libre durante los fines de semana, donde menores de edad consumen alcohol sin que exista vigilancia ni intervención de las autoridades municipales.
La imagen que proyecta el Ayuntamiento es la de un gobierno débil, ausente y sin carácter. Mientras la ciudad enfrenta problemas serios, José Chedraui parece más preocupado por administrar discursos que por resolver las necesidades urgentes de los poblanos.
Hoy Puebla capital vive una peligrosa combinación de abandono, inseguridad e improvisación. Y aunque el gobernador Alejandro Armenta intenta mantener el rumbo del estado con trabajo constante y acciones visibles, en el municipio la administración de José Chedraui se ha convertido en sinónimo de lentitud, ineficacia y falta de resultados.
Los poblanos ya comenzaron a perder la paciencia. Porque gobernar no es hacerle al pend.. y pedir recursos ni aparecer en fotografías: gobernar es dar resultados. Y en Puebla capital, esos resultados simplemente no aparecen.
Tal parece que el alcalde quiere entregar puebla a la oposición.
