La Guerra por los Mercados: Violencia y Terror en Puebla

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Por Chester Hernández

Puebla se ha convertido en el escenario de una disputa sangrienta entre organizaciones criminales que han tomado como botín la guerra por los mercados: violencia y terror en Pueblas principales centros de comercio popular. La lucha por el control del Mercado Unión, el Mercado Hidalgo y el tianguis de San Isidro ha escalado peligrosamente, dejando claro que el Estado ha sido rebasado y que los comerciantes viven hoy bajo el yugo del crimen organizado.

No es un secreto para nadie lo que ocurre en estos mercados. La organización 28 de Octubre, supuestamente dedicada a la defensa de los derechos de los comerciantes, ha sido señalada por tener un brazo armado: el Grupo de la 14, liderado por el temido “Chupón”, quien opera desde el Mercado Unión. Este grupo no solo impone cuotas, sino que también distribuye ganancias para mantener el control dentro del Mercado Hidalgo, también bajo dominio de la 28 de Octubre.

En días recientes, “Chupón” y otro líder criminal conocido como “Julio”, quien maneja la zona sur de la ciudad, intentaron extender su poder al tianguis de San Isidro. Su plan incluía colocar como operador a un sujeto apodado “Estrella”, pero su control fue efímero. Un comando armado vinculado a La Familia Michoacana irrumpió violentamente en el lugar, “levantando” al Estrella, quien permanece desaparecido hasta la fecha.

Desde entonces, La Familia Michoacana tomó el control absoluto del tianguis. Este grupo criminal impone a los comerciantes la obligación de comprar exclusivamente ropa americana a sus proveedores, bajo amenazas explícitas. Tianguistas de la zona de Xonaca afirman que deben pagar cuotas semanales de hasta 5 mil pesos si quieren seguir vendiendo, una práctica que representa una forma moderna de esclavitud.

El mercado ya no es un espacio de trabajo digno, sino un campo de batalla entre mafias, donde el gobierno brilla por su ausencia y la impunidad es la única constante. Los comerciantes, en su mayoría mujeres y adultos mayores, trabajan hoy no para sostener a sus familias, sino para enriquecer a los grupos armados que controlan cada metro cuadrado de los tianguis y mercados.

Puebla se desangra entre, el miedo y la violencia. Y mientras tanto, los verdaderos dueños de la ciudad ya no son los ciudadanos, sino los criminales.

Alguna vez dijo alguien No puede haber crimen organizado cuando hay orden público

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