La seguridad “imparable” de José Chedraui: violencia, mensajes y muerte en Xochimehuacan

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Por Chéster Hernández

La violencia volvió a exhibir el fracaso de la estrategia de seguridad del presidente municipal de Puebla, José Chedraui Budib, quien insiste en vender un discurso de “seguridad imparable” mientras la realidad se impone con sangre, miedo y mensajes criminales en las calles de la capital.

La madrugada de este día fue localizado el cadáver de una persona embolsada, con un aparente mensaje amenazante, en la Segunda Calle de Gasoducto Norte, en la junta auxiliar de San Pablo Xochimehuacan. El hallazgo, lejos de ser un hecho aislado, se suma a una cadena de ejecuciones, cuerpos abandonados y advertencias del crimen organizado que han convertido a Puebla en un territorio cada vez más inseguro.

El mensaje es claro y brutal: los grupos delictivos operan con total impunidad. Lo hacen en colonias populares, en juntas auxiliares relegadas por el gobierno municipal y bajo una autoridad que parece rebasada, ausente o, peor aún, indiferente. Mientras tanto, el alcalde José Chedraui continúa apostando por una narrativa triunfalista que no se sostiene frente a la evidencia diaria.

San Pablo Xochimehuacan es una de las zonas históricamente más vulnerables de la capital. Sus habitantes han denunciado reiteradamente la falta de patrullajes, la tardanza en la atención de emergencias y la casi nula presencia preventiva de la policía municipal. Hoy, ese abandono institucional vuelve a cobrar una víctima.

¿Dónde está la estrategia de seguridad? ¿Dónde están los resultados prometidos por la administración de Chedraui? ¿Dónde están los recursos millonarios destinados a la policía, a la prevención del delito y a la inteligencia criminal? Las respuestas no llegan, pero los cadáveres sí.

La localización de un cuerpo embolsado con un presunto mensaje amenazante no solo representa un homicidio más; es una advertencia abierta, un desafío directo a la autoridad municipal y una prueba del control territorial que buscan imponer los grupos criminales ante un gobierno incapaz de contenerlos.

Mientras el presidente municipal presume cifras, campañas y discursos, la ciudad vive con miedo. Puebla no necesita propaganda ni eslóganes vacíos; necesita una autoridad firme, una policía profesional y una estrategia real que enfrente al crimen con decisión.

La “seguridad imparable” de José Chedraui no ha detenido la violencia. Por el contrario, parece haberla normalizado. Y en esa normalización, los ciudadanos quedan atrapados entre el miedo, la impunidad y un gobierno municipal que no logra —o no quiere— asumir la gravedad de la crisis que enfrenta.

Hoy Xochimehuacan vuelve a ser noticia por la muerte. Mañana podría ser cualquier otra colonia. La pregunta es inevitable: ¿cuántos hechos más serán necesarios para que el alcalde deje el discurso y enfrente la realidad?

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