![]()
Por Chester Hernández.
Puebla, Pue.- Lo que alguna vez fue vendido como un modelo de desarrollo urbano, hoy parece ser el escondite predilecto del crimen organizado. Esta madrugada, la Fiscalía General del Estado, en conjunto con la Secretaría de Seguridad Pública, realizó un operativo en el fraccionamiento Lomas de Angelópolis III, en Santa Clara Ocoyucan, donde fueron detenidas cuatro personas fuertemente armadas, con droga, dinero en efectivo y cartuchos exclusivos del Ejército.
Los hechos ocurrieron en el inmueble ubicado en Circuito Mulegé número 65. Al notar la presencia policial, los presuntos delincuentes no dudaron en abrir fuego. Ingresaron al domicilio intentando escapar, pero fueron capturados. Los detenidos: Irving de Jesús “N”, Israel “N”, Juan Manuel “N” y Janet Alejandra “N”, tenían en su poder tres armas calibre 9 mm, droga con características del cristal y una suma importante de dinero.
Horas después, en el municipio de Cuautlancingo, también considerado foco rojo por el crecimiento descontrolado y la falta de vigilancia, se llevó a cabo otro operativo. En Camino a San Lorenzo, a la altura de las calles Camino Real y Papaloapan, se detuvo a cinco personas más. Una de ellas, al interior de una camioneta Honda Odyssey, portaba un rifle AR-15 y varias dosis de narcótico. Los otros cuatro estaban en posesión de droga.
Los detenidos responden a los nombres de Jesús Guadalupe “N”, José Alfredo “N”, Pablo Moisés “N”, Miguel Ángel “N” y María Guadalupe “N”. Todos quedaron a disposición del Ministerio Público.
La Fiscalía investiga su posible vínculo con otros delitos, aunque la historia se repite: Lomas de Angelópolis, símbolo del lujo, se ha convertido en nido de secuestradores, narcotraficantes, extranjeros sospechosos y bandas de robacoches.
Mientras tanto, desarrolladores y autoridades hacen oídos sordos. El fraccionamiento crece sin control, con vigilancia privada que sirve más como adorno que como filtro real. Los criminales entran, se instalan y operan desde zonas donde, supuestamente, reina la seguridad y el “nivel de vida”.
Los recientes hechos confirman una realidad incómoda: en Puebla, la delincuencia ya no se esconde en las periferias, sino en las zonas más exclusivas. ¿Cuántos operativos más tendrán que realizarse para que se revise a fondo qué ocurre en estos desarrollos? ¿Quién protege a quién?
