Ni los Reyes Magos se salvan de la inseguridad en Amozoc

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Por Chester Hernández
Ni la tradición, ni la ilusión infantil, ni una de las fechas más simbólicas del año fueron respetadas. La madrugada de este 6 de enero, los Reyes Magos fueron víctimas de la delincuencia en el municipio de Amozoc, Puebla, luego de ser despojados de los regalos que serían entregados a niñas y niños de distintas colonias de la zona. El hecho, además de indignante, exhibe con crudeza el grave problema de inseguridad que persiste en el municipio.
De acuerdo con los primeros reportes, los juguetes robados tenían como destino final a menores de familias de escasos recursos, quienes ahora amanecieron sin el obsequio que simboliza esperanza, alegría y tradición. La delincuencia no solo arrebató bienes materiales, sino también la ilusión de decenas de niños que esperaban con entusiasmo esta celebración.
Este lamentable episodio vuelve a poner en el centro del debate la responsabilidad de las autoridades municipales en materia de seguridad pública. Habitantes de Amozoc han denunciado de manera reiterada el abandono institucional y la falta de estrategias efectivas para combatir la delincuencia. La percepción ciudadana es clara: la inseguridad no es un hecho aislado, sino una constante que se ha normalizado bajo la actual administración.
Diversas voces señalan la falta de liderazgo del presidente municipal, Margarito de la Rosa, así como del grupo político que lo rodea, conocido popularmente como “la banda de la Rosa”. Para los ciudadanos, este grupo ha sido incapaz de garantizar condiciones mínimas de seguridad para la población. La crítica no surge del capricho, sino del hartazgo acumulado por robos, asaltos y hechos delictivos que permanecen impunes.
Resulta inadmisible que, en pleno 2026, Amozoc sea escenario de actos que reflejan un municipio sin control, donde ni siquiera una celebración infantil puede llevarse a cabo sin riesgo. La ausencia de patrullajes, la falta de prevención del delito y el silencio oficial solo profundizan la desconfianza social.
Hoy, más que nunca, la ciudadanía exige respuestas, investigaciones claras y acciones concretas. No basta con discursos ni promesas tardías. Los niños de Amozoc merecen crecer en un entorno seguro, y la autoridad municipal tiene la obligación legal y moral de garantizarlo. Cuando ni los Reyes Magos están a salvo, queda claro que algo se ha hecho muy mal.

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