Pánico en el partido Demócrata

Loading

Tras el primer debate entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su contrincante, Donald Trump, el jueves por la noche, no es exagerado decir que la parte del país de tendencia liberal estaba desesperada.

Biden sonó frágil y pronunció frases sin sentido una y otra vez a lo largo de la noche. ¿En qué situación se encuentran los demócratas unos días después del evento?

“Mientras que justo después del debate hubo mucho nerviosismo en el partido, en los últimos días se ha calmado la base demócrata”, dice a DW Cathryn Clüver Ashbrook, experta en política transatlántica germano-estadounidense, de la Fundación Bertelsmann, en Alemania.

“Los posibles candidatos que se barajaron para sustituir a Joe Biden inmediatamente después del debate se han manifestado muy firmemente a favor del presidente”, agrega.

“No le das la espalda [a tu candidato] por una sola actuación. ¿Qué clase de partido hace eso?”, dijo, por ejemplo, el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, que era uno de los que se barajaban, en declaraciones a la cadena estadounidense.

Cambiar a un candidato, especialmente a un presidente en ejercicio, y tan tarde en la carrera, sería muy poco habitual. Pero no es imposible.

“Para sustituir a un candidato en este momento, lo ideal sería que él mismo diera un paso atrás”, comenta a DW Filippo Trevisan, profesor asociado de la Facultad de Comunicación de la American University. “Eso sería lo más sencillo”.

Trevisan también dice, sin embargo, que no ve a Biden, que ha estado en la política nacional toda su vida adulta, dando un paso atrás y renunciando a la oportunidad de ganar un segundo mandato en la Casa Blanca.

En las primarias, los partidarios de los demócratas y los republicanos votan a quien quieren que sea su candidato. Quien gana en cada uno de los 50 estados “obtiene” los delegados de ese estado.

En la Convención Nacional Demócrata de agosto, estos delegados votan sobre quién será el candidato presidencial demócrata. La gran mayoría de ellos está comprometida con Biden. No están obligados por ley a votar por él, pero en virtud de cómo funciona el proceso de primarias en EE. UU., es lo que se espera de ellos. Si Biden se retira, “es una batalla campal”, advierte Trevisan. “Podrían votar a quien quisieran”.

Eso es lo que se llama una convención abierta. Los delegados votarían según su conciencia. Los dirigentes del Partido Demócrata elegirían a un candidato que consideren que tiene más posibilidades de ganar las elecciones presidenciales y luego intentarían que los delegados votaran por él (o ella).

La vicepresidenta, Kamala Harris, “tendría derecho preferente”, explicó a DW J. Miles Coleman, analista electoral del Centro de Política de la Universidad de Virginia, justo después del debate.

Pero Trevisan opina que elegir a Harris, en tal caso, podría no ser realmente la mejor jugada. “Su asociación con la presidencia de Biden podría ser negativa”, dice. “Sus cifras de aprobación son similares a las de Biden”.

Entradas Destacadas