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Por Chéster Hernández
Este jueves, Alejandro Gertz Manero presentó formalmente su renuncia como titular de la Fiscalía General de la República (FGR) ante el Senado, poniendo fin a su gestión al frente de la institución después de casi seis años. La decisión tomó relevancia nacional por el peso político y jurídico del cargo, así como por las diversas polémicas que marcaron su administración.
Desde temprana hora, se anticipaba un movimiento inusual en la Cámara Alta, donde se convocó a una sesión para recibir y analizar la dimisión del fiscal. Con ello, se activó el procedimiento constitucional para evaluar la renuncia y, en su caso, iniciar el proceso de selección de quien ocupará la titularidad de la FGR en los próximos años.
La salida de Gertz Manero se enmarca en un contexto de cuestionamientos públicos sobre su desempeño, así como de señalamientos acerca de la autonomía y dirección de la Fiscalía. Aunque su periodo estaba contemplado para extenderse hasta 2028, el fiscal decidió dejar el cargo antes de tiempo, lo que abre un escenario político y jurídico de alta relevancia.
Durante la “Mañanera del Pueblo”, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue cuestionada sobre la posible salida del fiscal. La mandataria no confirmó directamente la renuncia, pero tampoco la descartó, señalando que cualquier información debía comunicarse de manera institucional. Sus palabras aumentaron la expectativa durante la mañana, hasta que el Senado confirmó haber recibido la carta de dimisión.
Ahora, la Cámara Alta deberá discutir la aceptación formal de la renuncia y dar paso al proceso para elegir al nuevo titular. De acuerdo con la ley, el Senado integrará una lista de posibles candidatos, tras lo cual la Presidencia enviará una terna para su votación. Este relevo se dará en un momento crucial para el país, marcado por la exigencia ciudadana de fortalecer la procuración de justicia y transparentar las investigaciones de alto impacto.
La renuncia de Gertz Manero no solo representa el cierre de un ciclo, sino también la oportunidad de replantear los retos y el rumbo de la Fiscalía General de la República en los próximos años.
