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Por Chéster Hernández
La administración municipal de San Andrés Cholula, encabezada por la alcaldesa Guadalupe Cuautle, enfrenta severos cuestionamientos por los resultados en materia de seguridad pública y servicios municipales, en un contexto donde la percepción ciudadana sobre la inseguridad continúa en aumento y diversas colonias denuncian abandono por parte de las autoridades.
Uno de los casos más evidentes es el de la colonia Gobernadores, donde vecinos reportan calles llenas de baches, deficiencias en el alumbrado público, acumulación de basura, inseguridad, robo de autopartes y camellones en malas condiciones. Habitantes de la zona aseguran que las demandas ciudadanas han sido ignoradas por el gobierno municipal, mientras el deterioro urbano avanza sin una respuesta efectiva.
A las carencias en infraestructura se suma una creciente preocupación por la seguridad. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, durante el cuarto trimestre de 2026 el 75.5 por ciento de los habitantes de San Andrés Cholula consideró al municipio como un lugar inseguro para vivir. Esta cifra refleja una profunda desconfianza ciudadana hacia las estrategias implementadas por la actual administración.
Los indicadores de victimización también resultan alarmantes. Se estima que durante el segundo semestre de 2026, el 43.8 por ciento de los hogares sanandreseños fue víctima de algún delito, ya sea robo, extorsión o fraude. Con estos resultados, el municipio se colocó entre los más afectados del estado, particularmente por los delitos de robo a casa habitación.
Las cifras revelan además que el 14.9 por ciento de los hogares sufrió algún tipo de fraude, mientras que el 19.8 por ciento reportó que alguno de sus integrantes fue víctima de asalto en la vía pública o en el transporte colectivo.
La percepción de inseguridad ha obligado a los habitantes a modificar su vida cotidiana. El 71.8 por ciento cambió hábitos relacionados con portar objetos de valor como joyas, dinero o tarjetas bancarias; el 68.6 por ciento dejó de permitir que sus hijos salgan solos de casa; el 59 por ciento evita caminar por la noche en las inmediaciones de su vivienda y el 44.4 por ciento redujo las visitas a familiares y amigos por temor a ser víctima de la delincuencia.
A este panorama se suman cuestionamientos sobre la integración de la corporación policial municipal. Diversas voces han señalado la presencia de elementos que presuntamente carecen de la certificación correspondiente del Certificado Único Policial (CUP), situación que, de confirmarse, pondría en entredicho la capacidad operativa y profesional de la policía local.
La seguridad pública es una de las principales obligaciones de los ayuntamientos, establecida en el artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Sin embargo, los indicadores, las denuncias ciudadanas y la percepción social muestran un municipio donde la inseguridad y el abandono urbano continúan marcando la vida diaria de miles de familias.
Mientras San Andrés Cholula intenta conservar su imagen de Pueblo Mágico y destino turístico, la realidad que enfrentan numerosos ciudadanos parece contrastar con el discurso oficial. Los habitantes exigen resultados, calles seguras y servicios públicos eficientes, en un municipio donde cada vez más personas consideran que la autoridad ha quedado rebasada por los problemas que prometió resolver.
Lamentablemente es lo que pasa cuando una autoridad solo tiene secundaria.

