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Por Chester Hernández.
San Matías Tlalancaleca, Puebla.— La tragedia volvió a teñir de sangre las calles del municipio. Un niño de tan solo cinco años de edad perdió la vida este lunes tras recibir una bala perdida en el pecho durante una balacera ocurrida en la calle Santa Cecilia, de la junta auxiliar de San Matías Tlalancaleca. La víctima más joven de una violencia que parece no tener fin ni freno.
Junto al menor, dos personas más murieron en el mismo hecho violento. Hasta el momento, las autoridades no han emitido una versión oficial sobre el motivo de la balacera ni hay detenidos por los hechos. El silencio y la inacción, una vez más, marcan la respuesta del gobierno municipal.
Oscar Anguiano Martínez, presidente municipal de San Matías Tlalancaleca, permanece ausente en los momentos más críticos. Su gestión ha estado marcada por la negligencia, la omisión y la falta de resultados. La ciudadanía se pregunta: ¿cuántas muertes más serán necesarias para que el gobierno municipal actúe? Porque la omisión también es una forma de responsabilidad penal.
A esto se suma un hecho alarmante: la mayoría de los elementos de la policía municipal no cuenta con la Certificación Única Policial (CUP), lo que representa una violación directa a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En otras palabras, los encargados de velar por la seguridad de los texmeluquenses ni siquiera cumplen con los requisitos mínimos para ejercer su labor.
Desde hace días, habitantes y medios de comunicación han denunciado el incremento de la inseguridad en el municipio. La presencia del crimen organizado, las balaceras constantes y la falta de estrategias de prevención han convertido a Tlalancaleca en un territorio fallido.
Hoy, la víctima fue un niño. Mañana, ¿quién más? La inacción tiene nombre y apellido, y los habitantes exigen justicia y un alto inmediato a la violencia que los mantiene en vilo.
