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Por Nacho Sarmiento
Esta semana estimado lector quiero hablarles de un tema controversial, para no salir de la costumbre de esta columna, y hablo de la intensión del SAT de “formalizar” a los vendedores, derivado de la elevada alza de informalidad que existe a nivel Nacional.
Cabe mencionar que la Autoridad Fiscal acordó realizar visitas a tianguis y mercados de toda la república para presentarles las ventajas de incorporarse al régimen fiscal Simplificado de Confianza, mismo que le otorga una formalidad a todos y cada uno de los comerciantes que por diversas situaciones no han podido formalizarse derivando en un importante número de personas que trabajan bajo la informalidad, situación que preocupa a la Concanaco-Servytur México, que representa por ley a más de 4.5 millones de empresas en el país.
Es importante que todas las actividades comerciales que se desarrollan en toda la República sean formalizadas por las grandes ventajas que esto representa, desde la protección de los derechos de los consumidores, hasta la obtención de las prestaciones a cada uno de los trabajadores.
El tema de recaudación de impuestos es de suma importancia para todos, y es que éstos son recabados para una finalidad, satisfacer las necesidades de carácter colectivo como: la educación pública, la impartición de justicia, la seguridad, los hospitales públicos, la infraestructura y servicios de vías públicas, programas y proyectos de apoyo al desarrollo social y económico; y aquí viene la pregunta del millón, ¿Estas necesidades están cubiertas en manera proporcional a los impuestos que como ciudadanos pagamos?
Texmelucan siendo un Municipio donde se concentra uno de los tianguis más grandes de
Latinoamérica al que llegan compradores de todo el país, destacándose del sur, Oaxaca, Chiapas y Guerrero, con un aproximado de más de 13 mil tianguistas es pieza clave para la cúpula fiscal, por la alta derrama económica que éste genera.
Estamos a favor de cumplir con nuestras obligaciones como ciudadanos, en lo que estamos en contra, es en dos puntos; el primero que la Autoridad Fiscal obstaculice los tramites y no facilite a los contribuyentes las herramientas necesarias por lograr el objetivo, que para nada es malo, sin embargo la burocracia a la que estamos sometidos en todos los rubros es engorrosa, y dos; que los recursos que se pagan como contribuciones e impuestos NO SE DESTINEN PARA EL FIN QUE DEBERIAN DE SER, ya que no me dejaran mentir pero tenemos calles en pésimas condiciones, el sistema de Salud es lento y lleno de escasez, en educación carecemos de herramientas y escuelas en condiciones para atender a la población estudiantil, si hablamos de impartición de justicia… las palabras no alcanzarían; en fin estimado lector, como bien dice el refrán mexicano “lo que se ve, no se juzga”
Ahora, es importante recordar que el Tianguis no le da nada de obras públicas, servicios de salud, o vialidades a los Texmeluquenses, pero si le ha dado a ganar (y en demasía) por décadas a unos cuantos lideres y a otros cuantos más funcionarios corruptos (porque no se van a hacer de la boca chiquita, todos sabemos de quien se trata), todo gira en torno de acuerdos políticos y de beneficiar al más astuto, pero nunca a los ciudadanos.
¿Sera que únicamente de ésta manera San Martin Texmelucan podrá tener un beneficio del Tianguis semanal? Que derivado de la recaudación de impuestos, por medio del procedimiento legal correspondiente, y después del efecto embudo ¿una pequeña parte de ese dinero sea asignado en el presupuesto para el Municipio y podamos disfrutar de las mieles de la gracia de ésta plaza que tantas cosas le ha provocado a Texmelucan? Todo parece indicar que el Servicio de Administración Tributaria, más que un enemigo, será nuestro justiciero.
La pregunta esta en el aire.



