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Por Chéster Hernández
Puebla, Pue., 2 de junio de 2026. Mientras el alcalde José «Pepe» Chedraui encabezaba la inauguración del Smart City Expo LATAM Congress 2026 y hablaba de una Puebla «inclusiva, eficiente, sustentable y humana», la realidad que enfrentan diariamente miles de ciudadanos parece ubicarse muy lejos de ese discurso.
Durante tres días, funcionarios, empresarios y especialistas debatirán sobre innovación, tecnología y ciudades inteligentes. Sin embargo, basta recorrer las principales vialidades de la capital para encontrar una ciudad marcada por calles deterioradas, baches que afectan la movilidad y una infraestructura urbana que continúa mostrando signos de abandono.
La contradicción es evidente. Mientras desde los foros internacionales se presume una ciudad preparada para el futuro, los poblanos siguen enfrentando problemas básicos que las autoridades no han logrado resolver. Los baches se han convertido en una constante que genera daños a vehículos, accidentes y molestias para automovilistas y peatones, quienes diariamente padecen la falta de mantenimiento en numerosas vialidades.
A esta problemática se suma la creciente inseguridad que mantiene preocupada a la población. En fechas recientes se han registrado balaceras en mercados y zonas comerciales, hechos que han encendido las alertas entre comerciantes y ciudadanos. La violencia en espacios públicos refleja una realidad que contrasta con los mensajes optimistas emitidos desde el gobierno municipal.
Las calles tampoco ofrecen tranquilidad. Robos, asaltos y una percepción de inseguridad cada vez mayor forman parte de las principales quejas ciudadanas. Mientras las autoridades hablan de innovación y desarrollo urbano, los habitantes reclaman acciones concretas para recuperar la seguridad y garantizar servicios públicos eficientes.
Resulta difícil hablar de una «ciudad inteligente» cuando persisten problemas elementales que afectan directamente la calidad de vida de la población. La tecnología y la modernización son importantes, pero antes de proyectar una imagen de vanguardia hacia el exterior, el gobierno municipal debería atender las necesidades más urgentes de los ciudadanos.
La celebración del Smart City Expo coloca nuevamente a Puebla en los reflectores internacionales, pero también exhibe la distancia entre el discurso oficial y la realidad cotidiana. Porque una ciudad verdaderamente inteligente no se mide por el número de congresos que organiza, sino por su capacidad para ofrecer calles seguras, servicios de calidad y condiciones dignas para quienes la habitan.
Por ahora, mientras los discursos hablan del futuro, los poblanos siguen esquivando baches y preocupándose por la inseguridad que persiste en las calles y mercados de la capital.

